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CONFERENCIA EN MADRID

Dirigentes de todo el mundo apoyan en Madrid la 'legítima defensa' frente al terrorismo

La Conferencia sobre Transiciones arrancó con una declaración contra el terrorismo

La Conferencia sobre Transición y Consolidación Democráticas arrancó ayer en Madrid, como no podía ser de otra forma, bajo la sombra del 11 de septiembre. Al igual que los discursos de Mijaíl Gorbachov y Bill Clinton de la jornada previa, los atentados contra Washington y Nueva York centraron la sesión inaugural, durante la que los 32 jefes y ex jefes de Estado y de Gobierno aprobaron una declaración 'por la libertad y contra el terrorismo' en la que reconocen 'el derecho a la legítima defensa ante tales agresiones' y reafirmaron su voluntad de 'perseguir a los culpables'.

El objetivo de la Conferencia, la más importante organizada por dos fundaciones privadas, la Fundación Gorbachov y la Fundación para las Relaciones Internacionales y el Diálogo Exterior (FRIDE), es buscar fórmulas para relanzar y consolidar cualquier transición a la democracia. Y, desde el 11 de septiembre, esto pasa por la lucha contra el terrorismo.

'Condenamos sin paliativos el ataque terrorista sufrido por Estados Unidos el pasado 11 de septiembre; reconocemos el derecho a la legítima defensa individual y colectiva ante tales agresiones; y reafirmamos nuestra voluntad de perseguir a los culpables y reforzar la lucha contra el terrorismo en todas sus dimensiones. Queremos insistir en que no estamos ante una guerra de culturas o de religiones, sino en una lucha contra un fanatismo guerrero y terrorista de unos pocos', dice la declaración, leída por Mijaíl Gorbachov, presidente de la conferencia, y aprobada no sin una discusión previa y pública sobre sus términos.

El presidente de Mozambique, Joaquim Alberto Chissano, objetó una primera redacción en la que la palabra 'fanatismo' aparecía sin matices. 'Deberíamos decir que luchamos contra el terrorismo de unos pocos, tendría mucha más fuerza'. El ex primer ministro de India, Inder Kumar Gujral, replicó que 'no había que quitar esa palabra' porque 'en el terrorismo, el fanatismo es un elemento fundamental'. 'La democracia y el fanatismo no comparten cama, ni podrán compartirla jamás', dijo el ex primer ministro.

Al final, la declaración quedó en 'fanatismo guerrero' y, con un voto a mano alzada, todos los asistentes aprobaron el documento, en el que también se afirma: 'Recordamos que todos los Estados tienen la obligación de abstenerse de organizar, instigar, ayudar o participar en actos terroristas dirigidos contra otro Estado o admitirlos'.

El mensaje acaba con un llamamiento al optimismo. 'Queremos lanzar un mensaje de tranquilidad y optimismo. La democracia y la libertad saben resistir los embates del terrorismo. El robustecimiento de la democracia nacional e internacional, la participación de la sociedad civil en nuestros países es el mejor escudo frente a estos abominables ataques de unos pocos. En democracias consolidadas, el terrorismo no podrá socavar nuestros valores ni nuestras formas libres de vida', señala el texto.

La introducción de este manifiesto muestra hasta qué punto el 11 de septiembre ha cambiado los debates de esta reunión internacional, aunque no sus planteamientos, que siguen siendo idénticos: salvar la distancia que suele separar el pensamiento y la acción, los intelectuales que investigan sobre sistemas políticos y aquellos que toman responsabilidades de Gobierno. 'Los intelectuales han resultado incapaces muchas veces de salvar los problemas más acuciantes', señaló Gorbachov.

'¿Quién sabe si la crisis actual no encierra, a pesar de sus riesgos, posibilidades positivas para el futuro?', dijo Diego Hidalgo, presidente de la FRIDE y uno de los principales impulsores del encuentro, definido por George Matthews, de la Fundación Gorbachov, 'como el grupo más grande de jefes y ex jefes de Estado y de Gobierno que nunca haya reunido un grupo privado en una conferencia'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 27 de octubre de 2001