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Los ministros unionistas dimiten en bloque y paralizan la autonomía del Ulster

Blair tiene una semana para convocar elecciones o suspender el autogobierno

El Proceso de Paz de Irlanda del Norte está, una vez más, en el alero. Los ministros unionistas se retiraron del Gobierno autónomo esta pasada media noche, paralizando de hecho las instituciones autonómicas. Londres dispone ahora de siete días para decidir entre suspender indefinidamente los poderes locales o convocar elecciones anticipadas.

Mientras la crisis institucional, que dura ya casi cuatro meses, sigue creciendo, crecen también los rumores de que el ansiado gesto del IRA (Ejército Republicano Irlandés) de renuncia a las armas está cerca, lo que volvería a dar sentido y futuro al Proceso de Paz.

Irlanda del Norte sigue en la encrucijada. Igual que hace unos días, unas semanas, unos meses. El ministro principal, el unionista moderado David Trimble, dimitido desde el pasado 1 de julio, dio ayer otra vuelta de tuerca en su presión para forzar el desarme público del IRA y consumó la retirada de los tres ministros que el Partido Unionista del Ulster (UUP) tiene en el Gobierno autónomo. Le acompañan en el movimiento los dos ministros del radical Partido Democrático del Ulster (UDP) del reverendo Iain Paisley.

Sin el partido mayoritario de uno de los dos bandos, el Gobierno autónomo queda jurídicamente paralizado. "Estoy contrariado pero no sorprendido", admitió el ministro británico para Irlanda del Norte, John Reid. "Pero tengo esperanzas de que el Ejecutivo pueda ser repuesto al completo y puestas en marcha todas las partes pendientes del Acuerdo de Viernes Santo", añadió.

Expulsión de los republicanos

Trimble había anunciado la retirada de su partido hace tiempo. La semana pasada presentó en la Cámara autónoma una propuesta para forzar la expulsión de los republicanos del Sinn Fein a sabiendas de que fracasaría porque no tenía el apoyo del mayor partido católico, el SDLP del casi retirado -porque está enfermo- John Hume. Ayer cumplió su promesa de que su partido se retiraría del Gobierno si la propuesta no prosperaba.

Los unionistas protestantes quieren que el IRA renuncie públicamente a las armas. No les basta con que no las usen, quieren una renuncia formal, aunque sea la entrega de una bala. "Llevamos mucho tiempo esperando que cumplan sus promesas. Ya es hora de que los republicanos actúen", se justificó ayer Trimble. No sólo él espera. También el Gobierno de Londres, y muchos católicos, y gran parte de la prensa. Los rumores sobre un gesto del IRA siguen creciendo. La destrucción de parte de los arsenales, verificada por observadores internacionales, bastaría para acabar con esta crisis y daría de nuevo alas al proceso de paz. Hay muchos indicios de que puede ocurrir en cualquier momento y hay rumores de conversaciones no sólo con Londres o Dublín, sino también con Washington.

Posición de Estados Unidos

La posición de Estados Unidos, hasta ahora comprensivo con el IRA, puede acabar siendo decisiva. La detención de tres supuestos miembros del IRA en Colombia ha contrariado mucho a Washington y la catástrofe del 11 de septiembre hace más incomprensible la reticencia católica a entregar las armas.

Gerry Adams, el líder del Sinn Fein, ya ha dicho en público que "el terrorismo es éticamente indefendible". El número dos republicano, Martín McGuinness, asegura que "trabaja a toda máquina" por el desarme. Pero el gesto del IRA no llega. Según algunos, quieren antes obtener garantías de que Trimble no volverá a usar la dimisión como arma política, que el Sinn Fein estará en las reuniones Norte-Sur (entre los gobiernos del Ulster y de Irlanda), que habrá una consistente retirada de fuerzas militares británicas del Ulster y un largo etcétera. Si todas esas condiciones se dan, el IRA puede anunciar la entrega de armas en cualquier momento.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 19 de octubre de 2001