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El régimen talibán exige a Estados Unidos pruebas para entregar a Bin Laden

El régimen de los talibán sigue ganando tiempo. Mientras todo el mundo espera que la asamblea de ulemas reunida desde ayer en Kabul tome una decisión sobre la entrega de Osama Bin Laden, principal sospechoso de instigar el atentado contra las Torres Gemelas y el Pentágono el pasado 11 de septiembre, los rigoristas afganos multiplican los signos de encastillamiento. El jeque Mohamed Omar, líder supremo de ese movimiento, se declaró ayer contra la entrega del disidente saudí por falta de pruebas de su implicación en los atentados que le atribuye Estados Unidos.

'EE UU está tratando de presionar a nuestro país. Os pido orientación en una fatwa contra Estados Unidos para establecer nuestro modo de comportamiento', manifestó Omar en un mensaje a la Shura, nombre por el que se conoce en el islam a esa asamblea de doctores en la ley islámica. El líder de los talibán argumentó contra la entrega de Bin Laden 'sin pruebas', y volvió a negar su implicación en los terribles atentados de Nueva York y Washington.

'EE UU está tratando de presionar a nuestro país. Os pido orientación para una 'fatwa' en su contra'

La decisión final de los religiosos afganos puede tardar aún. No hay un tiempo límite para su reunión que, en cualquier caso, sólo tiene un carácter consultivo. La respuesta definitiva recae, técnica y prácticamente, en el jeque Omar. Además, y a pesar de la enorme presión ejercida por Estados Unidos y Pakistán, los cerca de un millar de clérigos llegados a Kabul desde las 32 provincias afganas son difícilmente impresionables. Sólo miran al Corán como inspiración.

El mensaje de ayer ha sido el signo más claro de la posición de Omar desde que una delegación paquistaní de alto nivel viajara a Kandahar, su lugar de residencia al sur de Afganistán, con un ultimátum de Estados Unidos para que entregue a Bin Laden. De no aceptar, Washington amenaza con bombardear las bases de la organización que dirige el saudí.

Otra cuestión es que Estados Unidos tenga la información necesaria para capturarle y a qué precio. La intrincada geografía afgana, con montañas que superan los 5.000 metros de altura, y las escasas infraestructuras viarias (muy dañadas por 22 años de guerra), hacen extremadamente difícil una eventual campaña terrestre, extremo que muchos analistas consideran inevitable. 'No será suficiente con una campaña aérea', aseguran algunas fuentes.

Informaciones aparecidas en la prensa paquistaní, imposibles de confirmar pero que tienen lógica, indican que Bin Laden está escondido en algún lugar remoto, donde se habría trasladado a caballo, el medio de transporte más frecuente en el Afganistán rural.

La misión paquistaní regresó finalmente a Islamabad con las manos vacías en la noche del martes. Durante los dos días que duró su visita a Afganistán (primero a Kandahar, luego a Kabul), diversas fuentes se hicieron eco de una serie de condiciones puestas por sus interlocutores para acceder a entregar a Bin Laden. Sin embargo, el portavoz del Ministerio de Exteriores paquistaní, Riad Mohamed Khan, reiteró ayer que los enviados no habían viajado al país vecino para negociar.

Las condiciones que se barajan (juicio en un país neutral, con el visto bueno de la Organización de la Conferencia Islámica y de acuerdo con la ley islámica) son básicamente las mismas que los talibán han venido repitiendo desde hace meses.

De confirmarse una respuesta en esos términos, ese 'sí, pero' equivaldría a un 'no', tal como apuntan varios observadores políticos en Pakistán. Con anterioridad, Washington ya había rechazado esas condiciones, y difícilmente podría aceptarlas ahora en una situación mucho más tensa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 20 de septiembre de 2001