Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
REPORTAJE

La cumbre del clima logra un acuerdo mundial al margen de Estados Unidos

178 países salvan el Protocolo de Kioto al comprometerse a reducir los gases contaminantes

La cumbre del clima logró ayer en Bonn un histórico acuerdo que permitirá salvar el Protocolo de Kioto. Los representantes de 178 países dejaron sólo a Estados Unidos y votaron a favor de un pacto, conseguido tras una maratoniana negociación, que permitirá avanzar en la reducción de gases de efecto invernadero que provocan el calentamiento global. El acuerdo, aplaudido por los ecologistas pese a que rebaja sus expectativas iniciales, recibió un impulso definitivo al reducir la UE sus exigencias y atraer así a Japón, Australia y Canadá. 'Ahora tenemos un tren encarrilado en una vía con la dirección correcta', resumió el presidente del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático.

Con una explosión de aplausos y alegría desbordada tras casi 48 horas ininterrumpidas de tensas negociaciones recibieron ayer los participantes en la cumbre del clima el acuerdo alcanzado sobre el reglamento del Protocolo de Kioto que abre por fin la vía hacia su ratificación y entrada en vigor. Sólo Estados Unidos, que rechazó dicho compromiso internacional el pasado mes de marzo, se abstuvo de participar en la fiesta. Japón, la clave de las últimas negociaciones, protagonizó gran parte del momento histórico tras su decisión de apoyar el protocolo para hacer frente al cambio climático dejando fuera a su tradicional aliado internacional, EEUU.

El coste del acuerdo alcanzado es alto en términos de las concesiones que se han tenido que hacer para conseguir un pacto, sobre todo por parte de la UE, que defiende las posturas más favorables al medio ambiente entre los países desarrollados. El pacto no es perfecto pero aleja la amenaza mortal que pendía sobre el protocolo tras el fracaso de la anterior cumbre del clima y el abandono de Washington, coincidieron ayer en señalar todos los negociadores.

Noche en vela

A las 10.40 de la mañana de ayer, Jan Pronk, presidente de la VI Conferencia de las Partes de Naciones Unidas Sobre Cambio Climático, llegó a la sala de la sesión plenaria donde más de mil personas, soñolientas tras una tensa noche en vela, le recibieron en pie con un cerrado aplaudo de casi 10 minutos. Poco antes había cerrado el acuerdo tan laboriosamente tejido entre la UE, el G77+China (que agrupa a más de 130 países en vías de desarrollo), el llamado grupo paraguas (Canadá, Japón, Australia, Noruega, Islandia, Nueva Zelanda y EEUU, aunque éste último ahora ya no participa en las negociaciones del protocolo) y otros grupos regionales de países. 'La operación de rescate del Protocolo de Kioto ha sido un éxito. Hemos hecho concesiones importantes pero merecía la pena pagar el precio', dijo la comisaria Europea de Medio Ambiente Margot Wallström. El objetivo de la cumbre era acordar los reglamentos del Protocolo de Kioto de manera que comience la fase de ratificación por los países para su entrada en vigor. Ante la imposibilidad de alcanzar un acuerdo detallado en esta ocasión, Pronk optó por ofrecer un pacto político a desarrollar técnicamente después pero que plasmase el apoyo y la decisión política de los representantes de casi 180 países. 'Nos habría gustado que el documento concediese menos sumideros.... Muchas cosas, pero prefiero un acuerdo imperfecto que esté vivo a un acuerdo perfecto muerto', proclamó el belga Olivier Deleuze en representación de la UE.

El acuerdo, que comprende cuatro apartados sobre los problemas clave que estaban pendientes (financiación y ayuda a los países en vías de desarrollo, mecanismos de aplicación del protocolo, sumideros de carbono y régimen de cumplimiento) estaba terminado a primeras horas de la madrugada de ayer, cuando Pronk lo presentó en público. A partir de ahí empezaron, en negociaciones a puerta cerrada, las quejas, las protestas y las intransigencias. La UE dijo inmediatamente que estaba de acuerdo, aunque el pacto suponía hacer concesiones importantes respecto a sus planteamientos, si los demás lo aceptaban tal cual haciendo igualmente concesiones.

Pero algunos países del grupo paraguas, esencialmente Japón, Canadá y Australia se negaron en rotundo a aceptar unas normas de cumplimiento legalmente vinculantes como se especificaba en el pacto: o se cambiaba ese articulo completo o no firmaban. Sobre todo Japón, que se debatía entre traicionar un protocolo que lleva el nombre de su capital imperial histórica y que goza de considerable apoyo entre su población o divorciarse de su eterno aliado estadounidense, se resistió hasta el penúltimo momento. Y el G77+China mantuvo la tensión muchas horas argumentando que si se cambiada el articulo de cumplimiento no aceptaba el paquete del pacto y exigía cambios en otros capítulos.

Finalmente Pronk encajó todas las piezas del rompecabezas en una negociación maratoniana. Mas de 4.500 personas participan en esta cumbre, entre ellos 1.840 representantes de 180 países. Durante el fin de semana decenas de ministros han conducido las negociaciones directamente.

'Estamos muy contentos, tenemos un acuerdo internacional que supone una perspectiva global del problema . Las reducciones de emisiones no son suficientes, tenemos que mejorar el pacto y adaptarlo, pero hemos empezado incluso sin EEUU', dijo Wallström. Además, dijo que la CE tiene intención de proponer la ratificación del protocolo a la UE antes del final de año para que el proceso pueda completarse en 2002.

En la sesión plenaria, la ministra japonesa, Yoriko Kawaguchi, expresó su satisfacción por la incorporación de su país al acuerdo, 'que es vital para la entrada en vigor del protocolo en 2002'. Señalo que continuaría su actividad diplomática para intentar atraer de nuevo a EEUU al proceso y recordó la ayuda financiera nipona a los paises en desarrollo en el ámbito del clima.

El discurso de Estados Unidos

Era esperada en la sesión plenaria de ayer la intervención de la representante de EEUU, Paula Dobriansky, subsecretaria para Asuntos Globales del Departamento de Estado. Su discurso fue correcto y diplomático, como correcta y diplomática fue en el salón de sesiones la actitud de los representantes de casi todos los países del mundo, que no tenían intención alguna de molestar más de lo debido a la primera potencia mundial. Esto no impidió que se produjeran algunos abucheos ante las pantallas por las que se retransmitía la sesión en los pasillos.

Dobriansky enumeró los programas de ayuda de su país a los países en desarrollo, advirtió de que no asumiría ningún compromiso financiero relacionado con el Protocolo de Kioto, repitió que Washiongton no tiene intención de ratificarlo aunque tampoco de bloquearlo y aseguró: 'La Administración Bush se toma los asuntos del cambio climático muy en serio y no abdicaremos de nuestras responsabilidades'.

La delegación estadounidense fue muy selectiva en sus gestos. Se sumó en pie al homenaje brindado en el plenario al secretariado de la Convención Marco de Naciones Unidas para el Cambio Climático y a su primer y único secretario general, el maltés Michael Zammit-Cutajar, de 62 años, que abandona el cargo a finales de año. Sin embargo, al contrario que las demás delegaciones, no aplaudió el otras ocasiones, como cuando

el presidente de la conferencia, Jan Pronk, dio las gracias a la ministra japonesa Kawaguchi por haber mantenido su apoyo al Protocolo de Kioto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 24 de julio de 2001

Más información