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LA ESTELA DE LA CUMBRE DEL G-8

El ministro del Interior italiano asegura que el policía que mató a un joven iba a ser 'linchado'

La oposición de centro-izquierda exige la dimisión de los responsables de las fuerzas de seguridad

La oposición, encabezada por El Olivo, pidió además la institución de una comisión de investigación parlamentaria sobre los hechos del pasado fin de semana en Génova. El Gobierno de Berlusconi se cerró en banda y expresó su pleno apoyo al ministro de Interior y a las fuerzas de policía, aunque los mandos de la mismas fueron elegidos por el Gobierno anterior, de centroizquierda.

Scajola en su exposición describió los hechos de violencia en torno del G-8 y dijo que la llamada Zona Roja, en donde se realizó el vértice fue debidamente protegida. Acusó al grupo antiglobalización pacifista Foro Social de Génova de no mantener los compromisos adquiridos sobre su comportamiento durante las manifestaciones, visto que en sus filas anidaban grupos dispuestos a violar la ley bajo la consigna de la desobediencia civil.

El ministro de Interior agregó que el carabinero que el pasado viernes disparó causando la muerte a un joven romano, lo hizo en defensa propia 'porque estaban a punto de lincharlo'. Un fuerte aplauso desde el centro derecha acompañó el elogio de Scajola a actuación de las fuerzas de seguridad con ocasión del G-8.

Al termino de la exposición los dirigentes de El Olivo abandonaron como protesta el aula de la Comisión Asuntos Constitucionales, mientras los Democraticos de izquierda (DS) protestaban: 'Es una vergüenza, nos impidieron la réplica y dijeron un cúmulo de mentiras', señaló un diputado. El ex alcalde de Roma y líder de la oposición, Francesco Rutelli, reafirmó la intransigencia de su coalición hacia los sectores violentos y que no participará en las próximas manifestaciones del Foro Social de Génova, que quieren marcar distancias con los grupos violentos.

El Partido Refundación Comunista además de sumarse a la demanda de dimisión de Scajola y de la cúpula de las fuerzas de seguridad, sí que se unió a la nueva manifestación pacífica.

Y mientras, sigue el recuento de daños. Según el Gobierno se han destinado 15.000 millones de liras (unos 1.400 millones de pesetas) para arreglar las infraestructuras dañadas durante las manifestaciones y los daños sobre bienes no asegurados.

Durante el debate, en el exterior del palacio de Montecitorio, la sede parlamentaria, un millar de personas se manifestaron, rodeadas de un fuerte dispositivo de seguridad, contra la actuación del Gobierno durante la crisis.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 24 de julio de 2001