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El Ejército macedonio acaba con la tregua y ataca con fuerza a la guerrilla albanesa

'La acción continuará hasta la limpieza total', dice el ministro macedonio del Interior

La ofensiva macedonia se produjo tan sólo ocho horas después de que el máximo representante de la política exterior de la Unión Europea (UE), Javier Solana, hubiese abandonado Skopje lleno de optimismo por haber conseguido que los macedonios eslavos y los albaneses mostrasen su disposición para reanudar el diálogo.

Aracinovo conecta con Skopje por una larga carretera recta y en forma de tobogán de unos tres kilómetros. Allí donde la ciudad pierde su nombre instaló la policía el retén que impedía el paso a los civiles, ya fuesen habitantes de la localidad tomada por el ELN o periodistas. Macedonios eslavos, huidos de Aracinovo hace dos semanas, cuando el ELN tomó la ciudad, se juntaban junto a una tienducha y trataban de adivinar lo que ocurría con sus casas. Las explosiones de artillería y las ráfagas de armas automáticas no cesaban. Se observaban columnas de humo en diversos puntos de Aracinovo. Las noticias sobre la ciudad llegaban con cuentagotas y eran de dudosa credibilidad: 'Han destruido las dos mezquitas'; 'se han hecho fuertes en la iglesia y las casas de los macedonios, para obligar a que el ejército dispare sobre ellos'; 'han construido barricadas con los coches que dejaron los macedonios al marcharse'.

El portavoz del Ministerio de Defensa, Georgi Trendafilov, justificó la acción 'para eliminar a los terroristas', mientras el vocero del Gobierno, Antonio Milososki, señaló que el Ejército trataba de alejar la amenaza sobre la capital y de crear condiciones para reanudar el diálogo: 'El fin esencial es proteger Skopje, sus ciudadanos y los diplomáticos, así como las tropas de la OTAN estacionadas en el aeropuerto'. Días atrás el comandante del ELN que responde al alias de Hoxha amenazó con bombardear objetivos en la capital y el aeropuerto. En entrevistas telefónicas, Hoxha declaró ayer que el ataque causó la muerte de tres civiles y 18 heridos, que no podían recibir asistencia por falta de médicos. El Gobierno dijo que no había bajas civiles y que en la ciudad sólo estaban 'los terroristas' del ELN.

El ataque contra el bastión de la guerrilla transcurrió ayer según el modelo habitual de las tropas macedonias desde que comenzó esta guerra a mediados de marzo. Policía y Ejército bombardean posiciones rebeldes con intensidad, pero se cuidan mucho de entrar en combate cuerpo a cuerpo. No se explica cómo podrán desalojar a un grupo guerrillero, estimado en unos 700 hombres, de una pequeña ciudad sin entrar en combate directo, a no ser que sea arrasada por completo. La sensación más palpable es que las tropas macedonias evitan el combate directo como el diablo el agua bendita.

La interrogante inmediata que plantea el sorprendente ataque de ayer es su repercusión sobre el diálogo entre macedonios eslavos y albaneses para reformar la constitución. Solana llegó el jueves a Skopje y se marchó con la convicción de que había logrado desbloquear el diálogo, interrumpido cuando el presidente Borís Trajkovski acusó a los albaneses de hacerlo imposible. Solana estaba dispuesto a regresar hoy para poder presentar resultados el lunes en el consejo de ministros de Asuntos Exteriores de la UE.

Se marchó Solana con la tranquilidad de que las cuestiones de seguridad no estaban en el centro del debate, que parecía orientarse a las cuestiones políticas. No habían transcurrido ocho horas de su marcha, cuando los helicópteros empezaron a vomitar fuego y ponían fin a la tregua. Si la providencia no lo remedia, harán añicos las tentativas de diálogo. No obstante, fuentes del Gobierno aseguran que con la acción militar se trata de impulsar la negociación. La agencia Reuters cita una declaración de un miembro del Ejecutivo que asegura: 'Sin avances sobre el terreno, no se puede avanzar en las negociaciones políticas'.

No parece claro que esta tesis vaya a abrirse paso. Los primeros espadas de la política albanesa mantenían ayer un extraño silencio y se habían encerrado a deliberar. El viceministro del Interior Refet Elmazi, del Partido Democrático de los Albaneses (DPA), declaró a este periódico que la dirección se encontraba reunida: 'Somos partidarios de resolver la crisis por medio del diálogo político y estas acciones no favorecen una solución pacífica'. Varios políticos de la segunda fuerza albanesa, el Partido para la Prosperidad Democrática (PDP), afirmaron que si los ataques no paran, se retirarán del Gobierno de concentración nacional. El ministro del Interior, el eslavo Ljube Boskovski, considerado como un duro, sostiene: 'La acción transcurre según lo planeado. Y continuará hasta la limpieza final de Aracinovo'.

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* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 23 de junio de 2001