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LA CRISIS DE UNA LÍNEA AÉREA

Aerolíneas Argentinas advierte de que suspenderá pagos el jueves si no ceden los sindicatos

España afirma que 'si hay una remota posibilidad de salvar la compañía, está en manos argentinas'

La SEPI anunció ayer que el próximo jueves 21, Aerolíneas Argentinas presentará la suspensión de pagos. La medida ha sido acogida con optimismo en Argentina porque supone la suspensión de los pagos de los intereses de una deuda que se eleva a 180.000 millones de pesetas y porque abre la posibilidad de que la compañía cambie de manos y reanude su actividad. Sin embargo, la SEPI no ve la suspensión de pagos como el punto de partida de una nueva era en la empresa, sino 'el final de la fase terminal', por la grave situación financiera en que se halla. El presidente argentino, Fernando de la Rúa, reiteró que el Estado no se hará cargo de la compañía en ningún caso.

El Consejo de Administración de Aerolíneas Argentinas presentará la suspensión de pagos de la compañía el próximo jueves 21, según anunció ayer Pedro Ferreras, presidente de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), que controla el 91,7% del capital de la compañía aérea. Lo único que puede detener el proceso es que antes de esa fecha el sindicato de mecánicos aeronáuticos de la línea aérea argentina (APTA) se adhiera al plan de ajuste diseñado por la SEPI o, como señalaron fuentes de la sociedad española, que 'el Gobierno argentino haga algún movimiento'. 'Si hay una remota posibilidad de salvar a Aerolíneas Argentinas está en manos de los argentinos y del Gobierno del país, no de la SEPI (...) El Gobierno argentino no ha terminado de cumplir con lo que se comprometió hace más de un año', declaró Ferreras. 'Estamos al final de la fase terminal', concluyó el presidente de la SEPI.

La posibilidad de que Aerolíneas presentara la suspensión de pagos ya había sido adelantada en la madrugada de ayer (hora española) por el ministro argentino de Interior, Ramón Mestre, después de conocer todas las gestiones que el jueves realizó en Madrid el ministro de Infraestructura del país suramericano, Carlos Bastos, ante el Gobierno español. La noticia fue acogida con optimismo en Argentina porque según el ministro Mestre, permite a la empresa reanudar su operaciones. Ferreras, sin embargo, dijo ayer sentirse 'profundamente sorprendido por este optimismo, porque lo que se va a iniciar es un proceso concursal que no deja de ser sólo eso'.

Pagar el combustible Para que Aerolíneas vuelva a poner en el aire uno solo de sus aviones, necesita al menos que la SEPI esté dispuesta a pagar el combustible, el catering, los servicios de aeropuerto, etc. Ferreras reiteró ayer que la SEPI no va a realizar ningún desembolso en Aerolíneas, por lo que es bastante difícil que se cumpla lo que dijo el ministro Mestre en la madrugada de hoy. La SEPI ni siquiera piensa pagar los 2.500 millones de pesetas que Aerolíneas debe a la IATA (Asociación Internacional de Transporte Aéreo) por los endosos de billetes que debió hacer por la huelga que mantuvo APTA durante nueve días a finales de abril pasado. Ayer venció el segundo plazo para pagar, el tercero vence a finales de este mes y si para entonces no se paga esa deuda, IATA podría expulsar a Aerolíneas. Fuentes de la SEPI insistieron ayer en que la sociedad no se moverá un ápice de su posición. La SEPI ni siquiera se plantea, de aquí al jueves, la posibilidad de que se abra una nueva ronda de negociaciones con el sindicato. En este punto de inflexión, la SEPI considera que si APTA no acepta los términos del plan de reestructuración tal y como han sido diseñados, la compañía aérea de bandera argentina quebrará. Posibilidades Desde hoy hasta el jueves e incluso después de presentada la suspensión de pagos, el consejo de Aerolíneas puede anular definitivamente todos los vuelos o seguir como hasta ahora, con servicios nacionales mínimos y los internacionales que aún continúan (Perú, Bolivia, Venezuela, Uruguay) siempre que los acreedores de la línea aérea, como las compañías petroleras o las gestoras de aeropuertos acepten seguir siendo proveedores sin cobrar nada a cambio, porque la empresa no tiene fondos ni dispondrá de ellos por parte de la SEPI. Otra posibilidad es que aparezca un interesado en quedarse con Aerolíneas tal y como está, que inyecte dinero en la compañía, algo que fuentes de la SEPI creen bastante improbable. La presentación de la suspensión de pagos tiene unos pocos lados positivos. Al entrar en vigor, la empresa ya no debe pagar los intereses de la deuda. Por otra parte, cuando la compañía presenta su porpuesta de pago a los acreedores, suele incluir una quita sobre el capital adeudado. Aerolíneas arrastra una deuda de 180.000 millones de pesetas y, según la SEPI, a pesar de que ha aportado 400.000 millones a la compañía desde 1990 no se ha conseguido ningún resultado. La última aportación, de 120.500 millones, se hizo en octubre de 2000 en virtud de un acuerdo con el Gobierno argentino, que respaldó el plan de ajuste. 'No entendemos', dijo Ferreras, 'por qué un plan que se aplicó en Iberia y que hemos gestionado con una relativa eficacia ha sido rechazado por los trabajadores argentinos de manera tan rotunda'.

Al llegar ayer a Buenos Aires, el ministro Bastos confirmó que 'el Gobierno español no tiene ninguna intención de quebrar o liquidar la empresa, aunque no quiere seguir operándola' y aseguró que si llegara a fracasar la convocatoria de los acreedores para 'reestructurar la deuda', podría llegar a 'recrearse' una nueva administración con otro grupo de inversores 'que pueda dar trabajo a la mayor cantidad de personas'.

Una compañía al borde del abismo

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 16 de junio de 2001

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