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La CIA intenta afianzar el alto el fuego entre palestinos e israelíes con un plan de distensión

La UE emprende una ofensiva diplomática paralela a la última iniciativa de paz de EE UU

Este plan de paz tiene siete puntos con los que el director de la CIA pretende reforzar la tregua israelo-palestina y asegurar así un clima de paz, que permita hacia octubre o noviembre el retorno a la mesa de negociaciones, de acuerdo con el informe de la Comisión Internacional Mitchell. El hombre de la CIA, al que el entonces presidente Bill Clinton hizo entrar en el proceso de paz israelo-palestino en 1998 en la cumbre de Wye River, pide a Yasir Arafat que detenga a entre 20 y 30 dirigentes de Hamás y Yihad Islámica, cese en la incitación de la violencia y acepte el desarme paulatino de las milicias populares.

Las peticiones para el primer ministro israelí, Ariel Sharon, son también tajantes: repliegue del Ejército a las líneas anteriores al principio de la Intifada, fin del asedio a las ciudades palestinas, no más incursiones en las zonas autónomas y control férreo de los colonos radicales armados.

Ayer, mientras los responsables israelíes anunciaban precipitadamente la aceptación de la mayor parte del plan Tenet y dejaban sobre los hombros de los palestinos el peso de una iniciativa para ellos imposible de cumplir, se empezaba a tambalear la puesta en práctica del plan. El motivo, la muerte de tres mujeres beduinas, en la zona de Jeque Aljine, cerca de la playa de Gaza a mitad de camino del campo de refugiados de Dar el Balah, por disparos de tanques israelíes. Su entierro se convirtió en un acto de propaganda política en el que todas las fuerzas radicales palestinas se conjuraron para continuar con la Intifada hasta el final, pasando por encima del alto el fuego.

La ofensiva de la CIA, que cuenta con el apoyo del enviado especial norteamericano William Burns, se vio ayer respaldada por la diplomacia de la UE, que ayer inició un nuevo viaje a la zona. La misión europea está encabezada por el primer ministro sueco Goran Persson, que preside la Unión durante el actual semestre, acompañado por el alto representante europeo para la Política Exterior y de Seguridad, Javier Solana.

'No competimos con Estados Unidos', aseguró Persson, después de entrevistarse con Sharon, en un intento de disipar los rumores de supuestas rivalidades entre norteamericanos y europeos en la zona. Con estas palabras se cerraba además el paso a las críticas de Sharon, que en las últimas horas ha censurado la supuesta actitud de la UE de favorecer, según el primer ministro israelí, a Arafat. Al término de este viaje, Solana deberá redactar un documento sobre los pasos para alcanzar la paz que los jefes de Gobierno de los Quince estudiarán durante la próxima cumbre de Gotemburgo.

El frente diplomático Europa-Estados Unidos se consolidara este fin de semana con la llegada a la región del secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan. Todos coinciden en asegurar que esta semana será decisiva para el futuro del proceso de paz.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de junio de 2001