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5.000 personas desfilan en recuerdo a las víctimas del golpe de Pinochet

Santiago de Chile

Más de 5.000 personas marcharon ayer bajo la lluvia por Santiago y desfilaron junto al palacio de La Moneda, en recuerdo del ex presidente Salvador Allende y de las víctimas del golpe militar del 11 de septiembre de 1973. El presidente Ricardo Lagos asistió a una misa en la capilla de La Moneda, donde el ministro del Interior, José Miguel Insulza, dijo que, como signo de disculpa del Ejército, le gustaría ver a Pinochet "derramar una lágrima por los muertos" en el bombardeo del palacio presidencial.

Aunque hoy es el aniversario, aprovechando el domingo festivo varias de las conmemoraciones se realizaron ayer. Al finalizar la misa en La Moneda, Insulza, afirmó que el país requiere de la verdad y el perdón para que haya una reconciliación y que todos "sinceramente" se arrepientan de los errores del pasado.Entre los cometidos por la izquierda apuntó el no haber entendido los riesgos que corría la democracia chilena y el excesivo "voluntarismo" de querer hacer todos los cambios al mismo tiempo.

A su vez, la viuda de Allende, Hortensia Bussi, afirmó que "sólo la verdad y la justicia fortalecerán la reconciliación" de los chilenos. Aunque se han dado "grandes progresos", han "pasado 27 años del golpe y aún la transición no se afirma", aseguró. Sólo la izquierda parece haber asumido los errores que cometió durante el gobierno de Allende, el principal de los cuales, según coinciden los analistas, fue intentar cambios revolucionarios en plena guerra fría, y sin una suficiente mayoría social que los respaldara.

El presidente del Partido Socialista (PS), el senador Ricardo Núñez, presidió un homenaje a Allende junto a La Moneda en el que afirmó que el presidente mártir era un símbolo "de la esperanza y de los sueños de los chilenos que querían construir un mundo mejor".

En una reunión celebrada por el Comité Central del PS en la víspera, el líder socialista admitió que si en 1973, antes del golpe, los partidos hubieran escuchado a la Iglesia católica, que buscó mediar, y al propio Allende, se podría haber evitado la quiebra institucional.

La derecha y los militares, en cambio, no sólo parecen haberse negado a admitir su responsabilidad en el golpe y la represión institucionalizada en la dictadura, sino que reivindican la intervención de las Fuerzas Armadas como una gesta liberadora, que salvó al país de una guerra civil.Después del desafuero de Pinochet por parte de la Corte Suprema, con amplios sectores cerrando filas en torno al ex dictador para defender su imagen histórica, la posibilidad de que quienes cometieron el golpe pidan perdón parece más lejana que antes, a pesar del paso del tiempo.

La marcha de ayer, convocada por organizaciones defensoras de los derechos humanos, fue encabezada por la presidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, Viviana Díaz, y la secretaria general del Partido Comunista, Gladys Marín, quienes llevaban junto con otros dirigentes una pancarta con la inscripción: "Con los caídos en la memoria, juicio a Pinochet".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de septiembre de 2000

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