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Chávez rompe el aislamiento del régimen de Sadam Husein tras la guerra del Golfo

El presidente de Venezuela, Hugo Chávez Frías, rompió ayer el aislamiento del régimen iraquí desde el final de la guerra del Golfo, al iniciar una visita oficial destinada a mejorar las relaciones mutuas e invitar a los dirigentes iraquíes a la cumbre de la OPEP prevista en Caracas a partir del 27 de septiembre. Chávez rechazó las críticas de EE UU al viaje, al asegurar que Venezuela es "un país soberano que puede tomar sus propias decisiones". Chávez mantuvo un encuentro ayer con Sadam Huseim que le paseó en automóvil por las calles de Bagdad.

"Rechazamos y condenamos la intromisión de Estados Unidos en nuestros asuntos internos", manifestó en una conferencia de prensa Hugo Chávez en la que aseguró que su visita a Irak tenía como finalidad discutir con el presidente iraquí temas relacionados con la OPEP. "Es la primera visita y no será la última", apostilló.El presidente de Venezuela señaló que en su entrevista de ayer con Sadam Husein había tratado básicamente sobre los mecanismos oportunos para reforzar el papel de la OPEP. Chávez anunció que en la próxima cumbre de esta organización en Caracas propondrá la creación de un banco para garantizar y financiar los proyectos económicos en el Tercer Mundo. Criticó los excesivos beneficios de las compañías que comercializan el petróleo tras adquirirlo a los países de la OPEP.

Preguntado sobre la personalidad del líder iraquí, Chávez comentó que se había encontrado con una persona instruida que comprende todo lo relacionado con la OPEP y que le había acogido con gran deferencia. En relación con el embargo que padece Irak, declaró que en reiteradas ocasiones había pedido el final de las sanciones.

El presidente venezolano había cruzado horas antes el puesto fronterizo entre Irán e Irak, rompiendo así el aislamiento internacional al que se ha visto sometido el régimen de Sadam Husein desde 1991, tras su derrota en la guerra del Golfo. En Monthuryá le aguardaba una alfombra roja de protocolo, un helicóptero militar de la Fuerza Aérea y el vicepresidente iraquí, Taha Yassin Ramadan, quien lo acompañó hasta la capital, Bagdad.

Chávez es el primer dignatario internacional que pisa suelo iraquí en casi 10 años. Sólo el rey Hussein de Jordania, en pleno conflicto del Golfo, y el secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, durante las negociaciones en 1998 del plan petróleo por alimentos, habían estado antes en Irak.

Estados Unidos, el principal importador de crudo venezolano y el mayor enemigo internacional del dictador iraquí, criticó esta visita oficial, al considerarla una ruptura del embargo que pesa sobre Irak desde la invasión del emirato de Kuwait en agosto de 1990. Richard Boucher, portavoz del Departamento de Estado, habló de "profunda preocupación", pero evitó ser más preciso. "Creemos", dijo, "que se trata de una dudosa distinción ser el primer jefe de Estado elegido democráticamente en encontrarse con el dictador de Irak".

Esta visita a Irak es parte de una gira por 10 Estados miembros de la OPEP (antes estuvo en Irán), con el fin de preparar la cumbre de Caracas, donde se deberán discutir los niveles de producción y su repercusión en los precios.

El Ministerio de Exteriores iraquí, a través de un portavoz, dijo ayer que la presencia de Chávez en su país representaba una bofetada a Estados Unidos y criticó el intervencionismo de Washington en asuntos de otros países. Destacó la valentía del presidente venezolano al hacer caso omiso de las críticas de Washington.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 11 de agosto de 2000

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