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NEUROCIENCIA Científicos de Alicante identifican un gen vinculado a la adicción

Un grupo de investigadores del Instituto de Neurociencias de la Universidad Miguel Hernández en San Juan (Alicante) ha identificado un gen que desempeña un papel central en el desarrollo de la sensación de placer y euforia asociada a la administración de opiáceos. La eliminación del gen en ratones anula la respuesta placentera evocada por la morfina pero deja intactas sus propiedades analgésicas.

"La investigación demuestra que es posible separar las propiedades analgésicas de las adictivas de estas drogas, abriendo la puerta al desarrollo de fármacos más seguros para el tratamiento del dolor", asegura Carmen de Felipe. El hallazgo, publicado en la revista Nature, ya ha despertado el interés de empresas farmacéuticas. El gen analizado codifica la producción de una proteína que funciona como un receptor celular (NK1) para una molécula del cerebro llamada sustancia P. Mediante la manipulación genética, los investigadores han creado unos ratones transgénicos sin el gen de la proteína receptora NK1. "En estos ratones hemos estudiado si la administración de morfina era todavía capaz de producir sus efectos de recompensa, que podemos interpretar como el placer en los humanos", apuntó De Felipe.

Durante seis días el ratón aprende que en la caja 1 recibe agua de morfina o cocaína, mientras que en caja 2 sólo obtiene agua. Cuando al día siguiente se le da a elegir qué caja prefiere "el ratón invariablemente se dirige a la caja donde recibió la morfina".

Sin embargo, en los animales transgénicos se comportan de manera muy diferente, ya que no muestran particular preferencia por dirigirse a la caja donde recibieron morfina, aunque sí lo hacían hacia la caja de la cocaína. "Esto demuestra que pueden experimentar sensaciones placenteras con cocaína pero no con morfina", señala la investigadora. Con otros experimentos comprobaron cómo la morfina mantiene su efecto analgésico. La conclusión del trabajo, que se ha prolongado durante casi seis años, es que este gen está "involucrado en la respuesta de placer que produce la morfina pero no en la capacidad de la droga para eliminar el dolor, ni tampoco está implicado en la ruta por la que la cocaína produce sensaciones placenteras".

De Felipe reconoce que el gen estaba ya identificado en su relación con trastornos de ansiedad, en un trabajo previo de su equipo. Ahora, "hemos comprobado que también está involucrado en la adicción a la morfina". La investigación podría ayudar a prevenir la recaída de los drogadictos, a desarrollar analgésicos más efectivos y seguros, y a conocer mejor las enfermedades mentales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 16 de mayo de 2000