Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Una ceremonia sobria y copada por seis hombres

Estocolmo

Cuatro científicos, un escritor y un economista recibieron ayer de manos del rey Carlos Gustavo de Suecia los últimos Premios Nobel del siglo en una sobria ceremonia, celebrada, como es habitual, en la Sala de Conciertos (Konserthuset) de Estocolmo. Este año, sin nieve pero con lluvia, y con los tradicionales problemas de tráfico, la entrega de los Nobel de Medicina, Física, Química, Literatura y Economía suscitó el mismo interés que viene despertando desde que se entregaron por primera vez en 1901.La presentación de cada uno de los galardonados por parte de miembros de la Academia Sueca estuvo punteada por las interpretaciones de la Sinfónica de Estocolmo, dirigida por Alan Gilbert, que acompañó a la soprano Malena Ernman. El rey, la reina Silvia y la princesa Lilian, tía del monarca, ocuparon su lugar en el escenario de la Konserthuset, mientras que unos 1.800 invitados especiales, de Suecia y del resto del mundo, completaban las butacas de la sala.

El frac con banda celeste y medallas que lucía el rey, y el vestido de gala rosado con dibujos color crema de la reina Silvia contrastaban con el traje color pistacho de la princesa Lilian y las rigurosas vestimentas de gala de los premiados, aunque el público mostraba un aspecto menos uniforme.

Clarines

Los laureados, todos hombres, recibieron el diploma y la medalla de oro del Nobel tras escuchar una introducción sobre la relevancia de sus contribuciones, subrayada por un toque de clarines. Los holandeses Gerardus "t Hooft y Martinus J. G. Veltman recibieron su galardón de Física; el egipcio Ahmed Zewail, el de Química, y el alemán Günter Blobel, nacionalizado en Estados Unidos, se hizo cargo de su Nobel de Medicina.

Luego, Grass recibió su premio entre grandes aplausos, y el canadiense Robert A. Mundell aceptó el Nobel de Economía, el único que no instituyó Alfredo Nobel (fue creado por el Banco Nacional de Suecia en su memoria).

De forma excepcional se entregó este año también su premio al austro-estadounidense Walter Kohn, galardonado en 1998 con el Nobel de Química y que no pudo recogerlo en su día por el fallecimiento de un familiar cercano.

Entre el público asistente, compuesto por miembros del cuerpo diplomático, así como ministros, diputados, industriales y catedráticos, destacó la presencia de casi 200 familiares de los galardonados, que se trasladaron especialmente a Estocolmo para asistir a la ceremonia.

La entrega de los Premios Nobel se realiza cada año desde 1901, con algunas interrupciones que coinciden con las dos guerras mundiales; la fecha del 10 de diciembre fue elegida por ser el aniversario de la muerte del fundador, Alfredo Nobel, ocurrida en 1896 en San Remo (Italia). Esta ciudad suministra cada año los miles de flores que adornan la Sala de Conciertos y el salón del Ayuntamiento de Estocolmo, donde se celebró anoche el tradicional banquete Nobel, con 1.270 invitados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 11 de diciembre de 1999