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El Senado exige que los fabricantes adapten las tallas a la complexión de las españolas

El dictamen sobre la anorexia critica la utilización de menores para exhibir ropa de adultos

Amaya Iríbar

El Senado aportó ayer sus armas para luchar contra la anorexia y la bulimia. Después de siete meses estudiando estos trastornos, la Comisión de Educación y Cultura llegó ayer a la conclusión de que atajar eficazmente un problema que afecta cada día a más jóvenes españolas exige que éstas encuentren ropa de su talla en las tiendas. Por eso piden a los fabricantes que ofrezcan una variedad de tallas "acorde a la población". Ésta es sólo una de las medidas recogidas en el informe, que apuesta porque los cambios sean asumidos por los propios implicados y no impuestos por una ley.

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La anorexia es una enfermedad sobre todo femenina. Afecta a entre un 0,5% y un 1% de las mujeres de 16 a 40 años, y sobre todo a las jóvenes de hasta 25 años, según los datos aportados por el médico Serafín de Abajo a los senadores. Con estos datos en la mano, un grupo de ellos han estudiado desde abril los trastornos alimentarios. Para paliar los efectos de la anorexia y la bulimia y, sobre todo, evitar que éstas se extiendan, los senadores piden un pacto social en el que deberían implicarse cinco ministerios -Educación y Cultura, Sanidad y Consumo, Trabajo y Asuntos Sociales, Economía y Hacienda y Fomento- y que exige el "compromiso firme" de los sectores implicados para garantizar las siguientes medidas:Tallas. Las tiendas de ropa deberán garantizar una amplia variedad de tallas, de tal forma que ningún ciudadano, pese lo que pese, tenga problemas para encontrar la suya. Para ello debe llevarse a cabo un estudio antropométrico que permita saber la distribución real de medidas de los españoles, y también homologar de forma "urgente" el sistema de tallas. Este estudio ya está en marcha en la mesa sectorial creada por el Ministerio de Sanidad sobre los trastornos alimentarios.

El informe recomienda también que las tiendas de ropa no seleccionen a su personal en función de su bajo peso o su belleza, y que se comprometan a no despedir a sus trabajadores por las razones contrarias.

Moda y publicidad. Los senadores recomiendan a la industria de la moda que evite emplear a menores de 18 años para exhibir ropa de adultos en las pasarelas, que los publicistas aprueben medidas de autocontrol para impedir los mensajes e imágenes que fomenten la extrema delgadez y que, junto a los diseñadores de moda, se esfuercen por emplear una imagen de la mujer "más acorde con la realidad".

Dietas. Las revistas dirigidas a un público adolescente no deberían incluir regímenes para adelgazar. Las destinadas a adultos que decidan hacerlo, deberán incluirlas en las secciones de salud e identificar al médico que defiende esa dieta. La normativa sobre productos milagro, que prometen adelgazar rápidamente, y sobre publicidad engañosa debe ser aplicada de forma "rigurosa". Existe un decreto que prohíbe estos productos y, desde su aprobación hace tres años, el Ministerio de Sanidad y Consumo ha impedido vender o emitir publicidad de más de 100 de estos falsos medicamentos.

Educación. La educación es la forma más efectiva de prevenir la anorexia. Por eso el informe propone reforzar los proyectos de Educación para la Salud, una asignatura transversal -se imparte dentro de otras tradicionales, como Ciencias Naturales o Educación Física- en los planes de estudios; reforzar la formación de los profesores en este ámbito y la orientación psicopedagógica y de los tutores.

Los colegios tendrían también que controlar el menú que dan a sus alumnos, que, en algunos casos, no es equilibrado.

Ayudas a las familias. El Gobierno tiene la obligación de ayudar a las familias financiando y suministrando apoyo técnico a las asociaciones que trabajan con ellas, como Adaner o la Asociación contra la Anorexia y la Bulimia, y favoreciendo la creación de grupos de autoayuda dirigidos a los jóvenes mayores de 16 años.

Deporte y danza. Estos ámbitos "de alto riesgo" son los únicos para los cuales el informe propone cambios legislativos. Hay que "mejorar" la reglamentación, dice, para garantizar que en cada gimnasio y en cada escuela de danza haya profesionales de la nutrición que orienten a los alumnos. Además, estos centros no deberían poder vender productos adelgazantes.

Consultas y denuncias. Un observatorio nacional, del estilo del que ya existe para las drogas, debería centralizar la información sobre el problema y convertirse en el centro de referencia. Los afectados podrían dirigirse a sus profesionales, a través del teléfono o de Internet, para informarse o denunciar casos.

Las campañas informativas sobre la enfermedad no deberían dirigirse a los jóvenes, ya que tendrían el efecto contrario, sino a los padres.

Para llegar a estas conclusiones, los senadores han escuchado a 88 expertos e implicados y han visitado una unidad hospitalaria especializada en anorexia. Estas recomendaciones no se convertirán de forma automática en realidades, pero van avaladas por el apoyo de todos los grupos del Senado.

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Sobre la firma

Amaya Iríbar
Redactora jefa de Fin de Semana desde 2017. Antes estuvo al frente de la sección de Deportes y fue redactora de Sociedad y de Negocios. Está especializada en gimnasia y ha cubierto para EL PAÍS dos Juegos Olímpicos y varios europeos y mundiales de atletismo. Es licenciada en Ciencias Políticas y tiene el Máster de periodismo de EL PAÍS.

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