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ELECCIONES CATALANAS

El PP pierde cinco escaños y 125.000 sufragios respecto a 1995

El Partido Popular (PP) ha sufrido un serio retroceso en las elecciones catalanas: con los datos definitivos en la mano, sus 12 escaños y algo menos de 295.000 votos queda lejos de los 421.752 sufragios y 17 diputados que obtuvo en 1995 cuando dirigía el partido en Cataluña Alejo Vidal-Quadras. En esos comicios, el PP pasó de siete a 17 diputados. Los populares consideran que sus escaños son decisivos para sumar mayoría parlamentaria con la coalición de Jordi Pujol.

Los dirigentes del Partido Popular (PP) de Cataluña vivieron ayer una larga noche electoral pendientes de unas pocas décimas: las que les permitían argumentar que se habían cumplido algunos objetivos mínimos -ser decisivos para que CiU formara Gobierno- o las que abrían un desastroso panorama que sugería una crisis de inmediato.La cúpula del PP al completo, incluyendo al ministro portavoz, Josep Piqué, se recluyó hasta las 23.15 horas. Fue a esta hora, cuando ya habían hablado los candidatos de todos los demás partidos, que el aspirante del PP a la presidencia de la Generalitat, Alberto Fernández Díaz, compareció ante la prensa para asegurar: "Hemos cumplido al 100% de nuestros objetivos".

Fernández Díaz y sus colaboradores trataron de transmitir una sensación de euforia, a pesar de que el PP ha tenido un serio retroceso y ha pasado de 17 a 12 diputados. Recibido al grito de "presidente, presidente" por un grupo de una veintena de dirigentes y cargos públicos del partido, el líder regional hizo un brevísimo discurso que repitió en tres ocasiones con prácticamente las mismas palabras.

"Plenamente satisfecho"

Su argumento fue simple y no admitió réplicas. El PP está "plenamente satisfecho" porque ha logrado los tres objetivos que dijo que perseguía: la consolidación de un Parlamento plural, ser clave y mantenerse como tercera fuerza en número de votos. No hubo turno de preguntas. Los dirigentes del PP se llevaron al candidato entre sus cantos e impidieron un análisis más pormenorizado de los resultados.

Hasta las 23.15, el desconcierto en el hotel Melià, de Barcelona, anoche cuartel general del PP, había sido absoluto. Menos de un centenar de militantes seguía el escrutinio en un sótano sin saber exactamente cómo debía interpretar los datos y ni siquiera se enteraron del momento en que su líder compareció exultante. Tuvieron que esperar todavía una hora antes de que pudieran oírle repetir en el sótano que estaba "tremendamente satisfecho" por los resultados. Además, entre los asistentes que estaban en el sótano había varios miembros destacados del grupo crítico Gavina Blava sembrando cizaña entre los militantes y despotricando contra Fernández Díaz.

El secretario general del PP catalán, Rafael Luna, hizo una primera conferencia de prensa poco después de que se difundieran las encuestas y, sin ningún dato oficial, hizo exactamente el mismo discurso que Fernández Díaz haría más de tres horas después. "Hemos conseguido todos nuestros objetivos", aseguró Luna. En este lapso de tiempo, no hubo ninguna declaración oficial y el responsable de Comunicación del partido, Ricardo Fernández Déu, iba repitiendo incesantemente el mismo guión que se fijó sólo con datos de encuestas.

Que hubiera casi tres horas de silencio oficial no fue una cuestión de azar. La cúpula del PP quería saber con total seguridad que sus diputados, sumados a los de CiU, superaban los 68 necesarios para garantizar la continuidad de un Gobierno de Jordi Pujol. Y aspiraban a que la combinación entre CiU y ERC no llegara a los 68. Ambas condiciones se cumplieron -con lo que Pujol tiene posibilidades de repetir el esquema de la última legislatura, de pactar alternativamente con unos y otros-, y Fernández Díaz se decidió a comparecer ante la prensa, aunque, eso sí, presentando los resultados como si el PP fuera absolutamente imprescindible en el Parlament.

"Queríamos decidir y decidiremos", exclamó Alberto Fernández Díaz, que rehusó aclarar si pondrá alguna exigencia a CiU para votar a Pujol en la investidura. En plena campaña, el coordinador de Organización del PP, Pio García Escudero, había mostrado la predisposición del PP a votar la investidura de Pujol si ello era indispensable, pero ayer Fernández Díaz no quiso decir ni una palabra que fuera más allá del discurso que hizo por triplicado.

Los resultados de ayer dejan abiertas todas las incógnitas sobre el futuro del Partido Popular de Cataluña y sobre el liderazgo de Fernández Díaz, que ha sido cuestionado por sectores significativos de la formación, que apuestan por el ministro portavoz, Josep Piqué, como hombre fuerte. Piqué estuvo reunido con la cúpula regional del partido analizando los resultados, pero rechazó hacer cualquier declaración pública.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 18 de octubre de 1999

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