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El Museo del Ejército reescribirá la historia militar de España

La sede del Alcázar de Toledo tendrá 9.000 metros para exposiciones

La presentación de la maqueta del nuevo Museo del Ejército emplazado en el Alcázar de Toledo reunió ayer a los ministros de Defensa, Eduardo Serra; Educación y Cultura, Mariano Rajoy, y al presidente de Castilla-La Mancha, José Bono. El proyecto liberará para la ampliación del Prado el edificio que ocupa actualmente en Madrid. Serra dijo que el reordenamiento del museo militar permitirá "saber cuál es la historia real de España".

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El proyecto del nuevo Museo del Ejército propiciará varios cambios importantes. Por un lado, permitirá que la ampliación del Museo del Prado pueda ocupar lo que fuera el Salón de Reinos, construido por Felipe IV, y reconstruirlo tal como fue concebido, incluidas las pinturas de Velázquez. La instalación del Museo del Ejército en el Alcázar de Toledo permitirá también triplicar el espacio expositivo de las colecciones de historia militar española. En una superficie total de 15.000 metros cuadrados, 9.000 estarán destinados a la exposición permanente. Una colección que, al ser reordenada, permitirá además una aproximación "más realista a la historia militar española", según el ministro de Defensa. Esto, en palabras de José Bono, puede traducirse en que no habrá "significaciones franquistas elevadas a la categoría de exhibición". El actual Museo del Asedio será desmontado, y sólo se conservará intacto el despacho del general Moscardó.

Lo actual y lo histórico

El anteproyecto ganador del concurso, de los arquitectos Dionisio Hernández Gil y Francisco Fernández Longoria, contempla la adecuación de espacios amplios en el exterior e interior del edificio. Hernández Gil afirmó que será "un museo abierto y vivo, sin perder por ello su identidad y sus valores".La primera fase, que consistirá en la habilitación de servicios públicos modernos para el museo, que se terminará en el 2001, cuenta con un presupuesto de 3.500 millones de pesetas. Esto incluye los exteriores, en los que se reconstruirán los jardines renacentistas de la entrada principal. "En la plataforma norte se requiere una excavación y un vaciado para incrustar un espacio, a modo de una caja ordenadora, que combina los materiales de granito y alabastro, para aprovechar la luz matinal en esa zona a través de lucernarios. Se trata de establecer un diálogo entre la arquitectura moderna y la de los otros estilos que conviven en el Alcázar". Fernández Longoria añadió que se dará "el encuentro de lo sorpresivo con lo ordenado, lo dinámico con lo oblicuo, lo encontrado con lo actual".

Otros mil millones se destinarán al proyecto museográfico, a lo que se debe añadir el costo del traslado de los fondos de la colección, que consta de cerca de 24.000 piezas. La inauguración del nuevo Museo del Ejército está prevista para el 2004. "No escatimaremos gastos en este museo", afirmó ayer Eduardo Serra, quien piensa que este proyecto puede "convertirse en el mejor museo militar del mundo".

"Nos quejamos, con razón, de que nuestros hijos tienen escasa idea de la historia de España, la conocen de forma fragmentada y parcial", dijo Serra. "Debemos saber cuál ha sido la historia real de España, y el punto de vista militar es uno de los más importantes. Espero que seamos capaces de hacer entender la historia real, con sus claros y oscuros, sin poner el énfasis en épocas que no han sido las más felices de nuestro pasado".

El ministro de Defensa quiso limar asperezas respecto a la polémica sobre el traslado del museo a Toledo. "¿Hay mejor edificio que el que fue sede de la corte del emperador Carlos V, y en el siglo XIX de la Academia de Infantería?", se preguntó. "Otra razón es que la sede del Retiro sólo recibe unos 56.000 visitantes al año, mientras el Alcázar recibe 307.000. No hay por qué sentir dolor por este traslado".

Pero parece que hay quienes siguen sintiendo dolor. Ayer, Rafael Simancas, concejal del PSOE en el Ayuntamiento de Madrid, calificó el traslado del Museo del Ejército como "uno de los expolios más graves e injustificados de la historia, la cultura y el patrimonio común de los madrileños".

Mariano Rajoy se limitó a expresar su satisfacción por el acuerdo logrado entre ambos ministerios, que redundará "en beneficio tanto del Prado como del Museo del Ejército", y añadió que "cuando todo esté terminado, habrá ocasión de coordinar préstamos importantes de fondos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 3 de febrero de 1999