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El agua tóxica se empieza a verter en el Guadalquivir tras ser tratada

El desagüe seguirá las recomendaciones de los expertos

La zona de Entremuros -el lugar de Doñana donde quedó detenida el agua tóxica- empezará en los próximos días a aliviar su contenido venenoso. El laberinto de diques que paró la riada -tras la rotura de la balsa de las minas de Aznalcóllar el pasado 25 de abril- dejará ahora salir, poco a poco, los 4,5 hectómetros de aguas contaminadas. La comisión que coordina las actuaciones aprobó ayer en Sevilla el desagüe controlado de las aguas hacia el Guadalquivir, siguiendo los consejos del grupo de expertos. Antes de llegar al río serán tratadas con hidróxico cálcico y sódico para rebajar su acidez.

El segundo informe del grupo de expertos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), emitido el 6 de mayo, emplazaba a los responsables de la Junta de Andalucía y del Gobierno a acometer con urgencia un tratamiento de choque que permitiera la depuración de las aguas tóxicas retenidas en la zona de Entremuros, y su posterior desagüe hacia el Guadalquivir. «Se necesitarán unas 1.600 toneladas de hidróxido cálcico», calculó el presidente del CSIC, César Nombela. Y recalcó que en el desagüe debe «evitarse mover mucho las aguas para no arrastrar partículas del fondo», donde han sedimentado lodos con una alta concentración de metales pesados. La operación empezará «en un par de días», según José Antonio Viera, representante de la Junta en el comité de coordinación.Las lluvias de este último mes, incluso, han facilitado las condiciones para realizar el desagüe al Guadalquivir.

El coordinador del grupo de expertos cree que «en poco más de 15 días» puede desembalsarse al Guadalquivir la mayor parte de los 4,5 hectómetros de aguas tóxicas. Luego, las máquinas tendrían que remover los sedimentos acumulados en el fondo del cauce.

Laboratorios móviles realizarán continuos análisis para comprobar que la concentración de metales pesados en el agua que vaya al Guadalquivir es aceptable.

Los representantes de las administraciones se reunirán mañana con los alcaldes de Sanlúcar de Barrameda y Trebujena -poblaciones gaditanas situadas en la desembocadura del Guadalquivir- para responder a todas sus dudas.

Los cinco caballos hallados muertos en una finca de Sanlúcar la Mayor tras el vertido no lo hicieron por la ingestión de pastos contaminados con los lodos. Los análisis realizados señalan en otra dirección: «Los caballos tenían restos de pesticidas».

El Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) designó ayer al juez de instrucción de Sevilla Federico Jiménez Ballester como magistrado de apoyo para el juzgado de instrucción y primera instancia número 2 de Sanlúcar la Mayor (Sevilla), que investiga la ruptura de la presa de las Minas de Aznacóllar, según informó la agencia Efe.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 26 de mayo de 1998