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Los investigadores recurren a empresas multinacionales para financiar sus proyectos

Los animales de laboratorio fabricados con genes ajenos llenan la actualidad cien tífica. Lejos aún de las técnicas de clonación, los investigadores españoles trabajan con transgénicos para estudiar el cáncer e la diabetes. Otros se dedican a analizar el comportamiento de los genes. Aunque el desarrollo de estos proyectos sigue dependiendo de los fondos públicos, los recursos son escasos. La LTE invierte un 1,9% del IB en Investigación, mientras España no supera el 0,8%. Las inyecciones de dinero extranjero empiezan a llegar a España de mano de multinacionales farmaceuticas."Dolly nos sorprendió a todos y abre un siglo apasionante". José Ramón Lacadena admite que España está lejos de lograr la clonación de un animal. El director del departamento de genética de la Universidad Complutense de Madrid revela que España es re conocida por la investigación básica. Algunos de estos estudios se hacen con animales transgénicos.

José Luís García López, asesor del Plan Nacional de Biotecnología, afirma que es tos animales son hoy un me dio más que un fin. Por eso hay que diferenciar entre los laboratorios que los elaboran y aquéllos que los compran para usarlos en investigaciones. Muy pocos centros en España crean transgénicos.

El laboratorio de López Otín en la Universidad de Oviedo es uno de ellos. Han localizado ocho genes humanos que podrían estar implicados en la progresión del cáncer de mama al acelerar la destrucción de tejidos. De confirmarse, se podría elaborar un inhibidor que frene esta degeneración. Una empresa japonesa ha patentado las aplicaciones de dos de los ocho genes.

López Otín realiza sus estudios con ratones. "No necesitamos ovejas o cerdos. El ratón es el mejor modelo porque conocemos todo su genoma, es manejable y barato". Su laboratorio recibe ayudas de la UE, de la empresa Glaxo Welcome y del Plan Nacional de Investigación. García López señala que España dedicó el año pasado 900 millones a la biotecnología. 50 fueron para proyectos con transgénicos. Cáncer de piel

José Luis Jorcano trabaja en el Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (Ciemat) del Ministerio de Industria. Su laboratorio busca el gen responsable de la proliferación celular que origina un tipo de cáncer de piel, el espinocelular. Añaden genes humanos a los ratones, de manera que los roedores desarrollen el tumor y se conviertan en modelo de investigación.

La diabetes es la enfermedad que Fátima Boch estudia en la Universidad de Barcelona. Estimula en ratones la producción de insulina en órganos diferentes al páncreas. Su aplicación en seres humanos evitaría los pinchazos diarios y conseguiría la autorregulación de esta sustancia en el organismo. Las investigaciones sobre enfermedades se complementan con las que estudian el funcionamiento de los genes. Lluis Montoliú, del Centro Nacional de Biotecnología (CNB), del CSIC, explica que hay trozos en los cromosomas -cadenas de ADN en las que están los genes- en los que el gen incorporado no puede expresarse. Montoliú construye estructuras de ADN que, además del transgén humano o animal, incluyan todos los elementos accesorios necesarios para que éste se exprese. Son los cromosomas artificiales. Muchos de los genes no deben expresarse. Si lo hacen, pueden provocar enfermedades, según explica Miguel Ángel Vidal, del Centro de Investigaciones Biológicas (CSIC).Vidal utiliza ratones para estudiar regiones del ADN importantes en la activación de los genes. También estimula la producción de proteínas en células o momentos del desarrollo del ratón en los que el gen no debería producirlas. Así puede averiguar las funciones de esas proteínas y su posible implicación en enfermedades.

No todas las investigaciones se dirigen hacia las personas. Luis Enjuanes, del CNB, trabaja en la creación de cerdos que produzcan en su leche la proteína que neutraliza el virus de la gastroenteritis porcina transmisible. Teniendo en cuenta que España es el segundo país del mundo productor de cerdos y que todos los lechones infectados por este virus mueren, sus estudios son relevantes, según explica. Es el único ejemplo español de investigación con grandes animales.

La cadena revela que las grandes granjas de animales transgénicos están en Escocia -donde han sido creadas Dolly y Polly-, EE UU y Holanda. "Utilizan cerdos, ovejas y vacas porque producen leche. Así pueden extraer fácilmente grandes cantidades de proteínas".

Ratones con genes 'reciclados'

¿Se puede hacer un ratón transgénico con sus propios genes, es decir, sin incorporar ADN de otra especie? En cierto modo, sí. Son los knock-out. Miguel Torres, investigador del Centro Nacional de Biotecnología, acaba de desarrollar el primero con nacionalidad española. Su proyecto ha sido elaborado con el apoyo del Hospital de la Princesa de Madrid, y está finaciado por el CSIC y la empresa Pharmacia. El de Torres es uno de los pocos ejemplos españoles de colaboración entre un centro público y una empresa privada. Los investigadores de su laboratorio han vestido batas blancas durante dos años antes de lograr este ratón. Ahora comprueban si los daños celulares que le indujeron al comienzo del proceso son los esperados. Estos animales se diferencian de los transgénicos convencionales en que lo que se modifica aquí es el genoma endogéno del roedor, en lugar de incorporarle genes ajenos.El proceso es largo. Hay que inducir la mutación del gen deseada poco a poco, a través de transformaciones parciales que pasen de padres a hijos. Después de dos generaciones, si todo marcha bien, las crías habrán mutado las dos copias del gen que interesa a los científicos (la copia heredada de la madre y la heredada del padre).

Estos pequeños roedores no son nuevos en el patio de la investigación genética. El primer knock-out se creó en 1989 con tecnología británica y estadounidense. Desde entonces, la familia se ha multiplicado. Para hacerse una idea, hay más de 100 enfermedades humanas reflejadas en ratones de laboratorio. Dos terceras partes de estos bichos son ratones knock-out.

Miguel Torres, como todos sus colegas, reclama más fondos públicos para la ciencia española, antes de concluir: "El principal impulso de las investigaciones en España sigue dependiendo del empeño personal de los científicos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 27 de agosto de 1997

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