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La comunidad internacional, atrapada en una cárcel de papel

Atrapada en una cárcel de papel, repleta de reuniones, Informes y aplazamientos, la llamada comunidad, internacional aún no ha decidido con claridad qué hacer en las crisis de Ruanda y Zaire. No es, desde luego, la primera vez. Ya en enero de 1995 nadie, respondió a la petición del secretario general de la ONU, Butros Butros-Gali, de enviar una fuerza multinacional de 12.000 policías con el objetivo de controlar los campos-de refugiados hutus en el este de Zaire.De haberse aceptado entonces, el derrotado Ejército ruandés (hutu) y los temibles interhamwe (un cuerpo paramilitar de 30.000 hombres responsable di recto del genocidio de cerca de un millón de tutsis en 1994) no se habrían transformado en virre yes de la miseria, secuestrado la voluntad de 1,2 millones de refugiados hambrientos y temerosos, impidiendo su regreso, y capturado la ayuda humanitaria para su beneficio y la posible compra de armas. No habría existido esta catástrofe.

Ruanda pidió ayer más de 700 millones de dólares (cerca de 90.000 millones de pesetas) para la reintegración del medio millón de refugiados que se calcula han regresado al país, informa France Presse. La petición fue hecha durante una reunión de representantes de los principales países donantes, agencias de la ONU, Cruz Roja y el Gobierno ruandés. En el encuentro se propuso una conferencia internacional para estudiar las raíces del conflicto y sus soluciones.

La reunión de jefes militares de los países que participarán en una eventual fuerza multinacional concluyó ayer en Sttutgart (Alemania) sin acuerdos y se decidió proseguir la semana próxima, informa Lino Ventosinos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 24 de noviembre de 1996