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Tribuna:

Algunas precisiones sobre 'El último viaje de Robert Rylands'

He leído con interés el artículo de Javier Marías titulado El novelista va al cine. No sin algún trabajo -los ingeniosos me desconciertan- llegué a la conclusión de que Q Mayor soy yo. Durante la breve escritura que va a continuación lo seguiré siendo. Seré Q Mayor. De todos modos, no está de más decir que siempre me ha parecido despreciable jugar con el nombre o el apellido de las personas. Cada cual se llama como le ha tocado en suerte. Y el más tonto de la clase puede hacer chistes con los nombres y los apellidos de los demás (ya decía Bernard Shaw que el ingenio es el genio de los estúpidos). Tras esta breve introducción, allá van los siguientes puntos: 1. En un Babelia de principios de año (o finales del anterior) Marías decía que nunca había recibido información sobre el proyecto de El último viaje de Robert Rylands. Lo cierto es que el novelista recibió, el guión meses antes del comienzo del rodaje. Marías mentía.

2. En su artículo cuenta Marías un curioso diálogo entre él y yo (Q Mayor) sobre la homosexualidad contenida en las páginas que, en su día, escribió el novelista. Dice que no quiso ser sarcástico frente a mi escasa capacidad de entendimiento. Desde esa escasez, afirmo que ese diálogo, tal como lo describe Marías, nunca se produjo. Miente Marías.

3. Dice Marías en su artículo (noviembre de 1996, EL PAÍS) que nunca vio un cartel ni un folleto de El último viaje de Robert Rylands. Pese a lo dicho por el novelista, en el mes de abril de 1995 la directora de la película (entonces sólo coguionista) le consultó sobre el boceto del cartel que se pretendía presentar como anuncio en el Festival de Cannes. Marías aceptó que Todas las almas y su nombre aparecieran en el anuncio. Además se le dijo que si, en su momento, el guión le parecía malo o no lo suficientemente bueno como para que los títulos de crédito incluyesen su nombre y el de su libro, su petición de quedarse al margen sería cumplida. Lo anterior indica que Javier Marías tuvo conocimiento del primer boceto de cartel de la película (y de más cosas). Una vez más, miente Marías.

4. Javier Marías ha, llegado a amenazar con tratar de impedir el estreno de la película El último viaje de Robert Rylands.

5. Javier Marías ha escrito que Time Out califica los diálogos de la película de estupefacientes. No dice que Variety (Derek Elly) escribe: "Rebosante de diálogos bien construidos que, prácticamente, ha desaparecido de las películas en lengua inglesa".

6. Sin embargo, lo más infame del artículo del novelista Javier Marías está contenido en las siguientes líneas:, "... Pero una tarde se acostó con la hermana de éste, Jill, con tanta puntería que le hizo una hija...". No sé a qué repugnante cuarto de banderas o barra de machistas puede pertenecer semejante interpretación.

Para terminar, quizá tampoco está de más de decir que Javier Marías ha cobrado dos tercios de la cantidad establecida por la cesión de los derechos cinematográficos de Todas las almas. No ha querido -pese a repetidos ofrecimientos- el último tercio.

Lo que al final pretende es quedarse con lo cobrado y recuperar en el plazo de dos años los derechos de su excelente novela. Así es.

Tras lo escrito, a partir de ahora y en lo que a mí se refiere, recreo para chicos y mayores.

Lean Todas las almas. Vayan a ver El último viaje de Robert Rylands. Según la Junta de Calificación puede ser vista por mayores de siete años. Me informan que el público, en ocasiones, aplaude al terminar la proyección.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 10 de noviembre de 1996