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FERNANDO SCHWARTZ GANA EL PLANETA

El escritor y periodista define 'El desencuentro' como una novela intimista

La cubana Zoé Valdés, finalista con 'Te di la vida entera', una obra de contenido erótico

Barcelona
La novela "El desencuentro", de Fernando Schwartz, resultó ganadora anoche de la 45ª edición del Premio Planeta, dotado con 50 millones de pesetas. Se habían barajado muchos nombres planetables en los últimos días, pero en ninguna quiniela aparecía Schwartz, que al final resulto ser el tapado. Diplomático, periodista y en la actualidad presentador del programa Lo + Plus en Canal +, Schwartz, fue finalista del Planeta en 1982 con "La conspiración del Golfo". En esta ocasión, sin embargo, ha abandonado el registro thriller en el que se enmarcaban sus libros anteriores y ha escrito una novela intimista, con una historia a caballo entre México y España.

El programa Lo + Plus, presentado de martes a viernes por la original pareja formada por Fernando Schwartz y Máximo Pradera, se emitió ayer un tanto cojo. Schwartz no estaba en los estudios de Canal +, ya que tenía una cita en Barcelona con la velada del Planeta, donde ejerció de protagonista y donde, con su novela El desencuentro, se llevó los 50 millones del premio. "La novela es en realidad la historia del desencuentro de una mujer con su vida y de un hombre consigo mismo", comentó ayer Schwartz. "Creo poco en el hado; se tienen golpes de fortuna, a veces continuados, o momentos de mala suerte. Es la sal de la vida. Pero en lo que a la existencia personal (lo que no es la riqueza o la salud) concierne, ambas cosas deben ser encaradas como accidentes exteriores y sólo pueden ser explotadas o derrotadas gracias a un acto de voluntad. El germen de la felicidad está en uno mismo y es uno mismo el que lo hace fructificar o el que lo seca". La protagonista de El desencuentro, una mujer llamada África, se parece, según Fernando Schwartz, a muchas españolas de la posguerra. Se casa muy joven, la abandona después su marido y es entonces cuando comprende "que ha gastado en un único esfuerzo fallido su oportunidad de ser mujer". En los tiempos de posguerra en que se sitúa la novela, "no existe el divorcio", explica Schwartz, "las anulaciones canónicas son cosa de mucho dinero y sobre las mujeres separadas pesa la sospecha permanente de la inmoralidad culpable". África dedica el resto de sus días a cuidar de sus padres y a educar a su hija. "Todo ello con una única salvedad", apunta Schwartz, "y es que durante tres años, al término de la década de los cuarenta, marcha a México a probar fortuna. Cuando regresa, se reintegra a la disciplina del hogar de sus padres y no vuelve a hablar jamás de lo que ha ocurrido allá". Sólo el empeño de su sobrino (un novelista de éxito) logra poco a poco desentrañar el misterio de lo ocurrido. La fórmula literaria utilizada por Schwartz en El desencuentro es compleja, ya que se trata de un doble diario (del sobrino y de África) en el que "lo más difícil ha sido hacer que el lector distinga entre ambos personajes". Nacido en Ginebra en 1937, aunque madrileño de adopción, Fernando Schwartz ha sido embajador de España en Kuwait (entre 1977 y 1981), y en Holanda (entre 1985 y 1987) y director general de la Oficina de Información Diplomática. En 1987 se unió al Consejo Editorial de EL PAÍS. En 1994, fue nombrado director de comunicación del Grupo PRISA y en 1995 se incorporó como presentador al programa Lo + Plus. Ha publicado las novelas La conspiración del Golfo (1982), Al sur de Cartago, El viajero ocasional (1990) y La reina de Serbia (1993). En ellas mezcla elementos de thriller con escenarios internacionales. "El desencuentro supone una nueva orientación literaria", manifestó ayer Schwartz, lejos de mis anteriores novelas, que eran más historias de intriga que de elaboración psicológica, y en las que primaba la acción global sobre el personaje. He tardado tanto en escribir una novela intimista porque, por una parte, me parece esencial alcanzar la madurez antes de hacerlo y, por otra, porque he tardado todo este tiempo en vencer la reserva que imponen los sentimientos más íntimos a quien se dispone a explayarlos en público".

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Al preguntarle qué supone para él ganar el Planeta, respondió Schwartz: "Es la consagración literaria. Quienes me conocen saben que lo único que verdaderamente he querido ser siempre es escritor. Se diría que el jurado está de acuerdo. No tiene idea de cuánto se lo agradezco".

La cubana Zoé Valdés, residente en Francia, fue finalista con Te di la vida entera, que presentó como Al partir, en la que mezcla historias de la Cuba de antes y después de Fidel Castro con fragmentos de alto contenido erótico.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 16 de octubre de 1996