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Racha mediocre

Familias de Navalcarnero recogen las últimas uvas de una cosecha "regular" en la comarca

La temporada de vendimia en las tres zonas de producción de vino en la región (Arganda del Rey, San Martín de Valdeiglesias y Navalcarnero) está dando sus últimas boqueadas. En el municipio de Navalcarnero (12.000 habitantes) tan sólo una decena de familias siguen con el lomo doblado en busca del preciado tesoro de las cepas: la uva garnacha que producirá el vino tinto y que se compra este año a una media de 49 pesetas el kilo, según su gradación. Aunque esta cosecha ha producido un 50% más de uvas que el año pasado, los propietarios de viñedos no la consideran buena y opinan que, de no haber hecho tanto calor en mayo, posiblemente hubiera sido "la cosecha del siglo".Según Tomás Rodríguez, dueño de 1.800 vides, las plantas presentaban a primeros de año "buena muestra", es decir, una señal clara de que iban a partir abundantes frutos. Sin embargo, la cepa se "corrió" antes del verano. Así denominan los viticultores a la pérdida de uva. "Esta temporada han salido más de 5.000 kilos pero se podría haber superado en un 40%", lamenta Tomás.

Como este vecino de Navalcarnero, otras 200 familias trabajan sus minifundios sobre todo durante los fines de semana, que es cuando los más allegados pueden echar una mano. Es el caso de Juan Paulino, un agricultor de 48 años que arrastró ayer a sus tres hijos para vendimiar en una parcela suya y de su cuñado.

Desde las ocho de la mañana y hasta las siete de la tarde, durante 21 días consecutivos, los cinco hombres y dos más de apoyo "han limpiado" las 25.000 plantas del minifundio. De ellas, 3.000 se vendimiaron ayer, en una frenética carrera por terminarlo todo antes de que la uva se pase.

Al final de la jornada, los muchachos estaban exhaustos. "No te duele la espalda, es que no sientes el cuerpo", comentaban entre sonrisas. La gente joven no quiere saber nada de trabajar en el campo, pero lo hace a cambio de unas pesetillas que les permitan divertirse el resto del invierno.

Juan Paulino y su cuñado finalizaron la tarea satisfechos, aunque no fueron capaces de disimular su preocupación. "Vivimos exclusivamente de esto y cada año mantenerlo es más complicado. Sobre todo, si las cosechas siguen siendo mediocres", señalaron. Y es que no sólo hay que doblar la cerviz en la vendimia. Antes hay que podar, arar, excavar las cepas y recoger el sarmiento. "Más atenciones que si fuesen un niño pequeño", sentenció José Paulino. Este año, la cooperativa de Navalcarnero recogerá dos millones de kilos de uva de las 1.500 hectáreas de cepas. Hace años la extensión de vides era seis veces mayor.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 13 de octubre de 1996