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Falla y Wagner abrirán la temporada del Teatro Real

Manuel de Falla y Richard Wagner, con La vida breve y Parsifal, respectivamente, serán las óperas que inaugurarán en octubre de 1997 el reformado Teatro Real convertido en uno de los grandes centros de ópera europeos. Estos títulos, así como la programación de las cuatro primeras temporadas, fueron aprobados ayer por unanimidad por el patronato de la Fundación Teatro Lírico y dados a conocer por su director artístico, Stéphane Lissner, y el director general del INAEM, Tomás Marco, de la comisión ejecutiva de este organismo.Marco comentó los presupuestos de las dos primeras temporadas: 1.470 millones de pesetas para la de 1996-1997 y 4.389 millones de pesetas para la de 1997-1998. La primera temporada contará con cinco producciones propias, una coproducción, dos coproducciones alquiladas, un ballet clásico, otro contemporáneo, dos compañías españolas invitadas, dos o tres óperas de un solo acto que serán representadas para noctívagos, varias óperas en concierto, diversos recitales de grandes cantantes a lo largo de todo el año y un buen número de conciertos de la orquesta del Teatro Real.

"Para mí la apertura del Real no va a ser la del primer día, sino la que se va a ofrecer a lo largo de todo el año", comentó ayer un Lissner eufórico que no ocultaba su satisfacción por haber conseguido trabajar en el proyecto que le han ofrecido a largo plazo.

Los primeros títulos después de Falla y Wagner serán Peter Grimes, de Benjamín Britten; Porgy and Bess, de Gershwin; Divinas palabras, de Antón García Abril y Francisco Nieva; Turandot, de Puccini; La zorrita astuta, de Leo Janacek; L'elissir d'amore, de Donizetti; una ópera de Verdi, aún por determinar, y, para cerrar la temporada en junio, Ifigenia en Tauride, con Pina Bausch y Plácido Domingo.

Muchos nombres de directores escénicos y musicales, así como cantantes y otros artistas que deberán intervenir en estas cuatro primeras temporadas no fueron dados a conocer por Lissner, ya que comentaba que tan sólo hacía unos minutos que la programación había sido aceptada, una parte como proyecto en firme, y otra como anteproyecto hasta que los presupuestos generales de los años venideros sean aprobados: "Tengo que hablar con muchos profesionales, pero, lo que sí tengo claro es que en España hay grandes artistas y me interesa especialmente la presencia de éstos en el Teatro Real", afirmaba el director. "No sólo hay que mirar hacia los grandes consagrados, sino también hay que captar a jóvenes e importantísimos valores que pueden darnos unas interesantes miradas actuales, no sólo la ópera, sino también la zarzuela".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 13 de septiembre de 1996