Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
REESTRUCTURACIÓN MINISTERIAL

Sanidad prescinde de las direcciones que coordinan y presupuestan el sistema de salud

La nueva estructura del ministerio suprime ocho de los 11 departamentos

La coordinación y programación económica de todo el Sistema Nacional de Salud, el presupuesto mayor del Estado, han perdido sus direcciones generales. La primera será competencia del Subsecretario y la segunda del nuevo Secretario General de Sanidad y Consumo, quien también controlará el Insalud, el 43% de la asistencia que aún queda en manos del Gobierno central. El nuevo ejecutivo ha suprimido de la estructura del ministerio otros departamentos significativos como el de ordenación de las profesiones médicas. La poda de altos cargos sólo ha dejado en pie tres de las 11 direcciones ministeriales

La reiterada crítica del que fuera portavoz popular de Sanidad, Enrique Fernández Miranda, sobre el "despilfarro" en altos cargos se ha traducido ayer en el Consejo de Ministros en una drástica reducción de los mismos. Pero Fernández Miranda también hacía frecuente hincapié en lo que consideraba una importante desconexión entre los distintos sistemas de salud de la España autonómica. Ponía el ejemplo concreto de las diferencias existentes en los calendarios vacunales. Ahora, las dos direcciones generales que se ocupaban de ello han desaparecido."Se suponía", indica Marciano Sánchez Bayle, de la Federación de Asociaciones de Defensa de la Sanidad pública (FASDP), que una de las promesas del PP era la de potenciar el traspaso de competencias a las comunidades autónomas, con lo cual el papel será cada vez más el de coordinar. Esto parece en principio un vacío difícil de cubrir".

Las únicas direcciones que se mantienen, según fuentes consultadas por EL PAÍS, son Farmacia, Salud Pública y Secretaría General Técnica. Sólo para esta última se ha designado titular. Será Pedro Gómez Aguerre, un técnico de la Administración del Estado de 59 años.

El departamento encargado de la ordenación de las profesiones sanitarias también ha desaparecido, circunstancia grave para Sánchez Bayle, "no porque antes se hubiera caracterizado por hacer mucho, sino por lo que falta por hacer". Entre los cometidos pendientes de esta dirección general está la prometida nueva carrera profesional -en el caso de los médicos fue una de las reivindicaciones de la pasada huelga-, la ley de especialidades y el desarrollo de las homologaciones de títulos sanitarios.

"La estructura se ha hecho con criterios economicistas y con muy poco desarrollo de los aspectos técnicos y profesionales", dice el portavoz de la FASDP.

Queda aún por confirmar si el Instituto de Salud Carlos III, seguirá en Sanidad o pasa al CSIC como organismo dedicado en parte a la investigación, pero con un fuerte componente asistencial.

La nueva estructura concentra funciones que se repartirán sólo dos personas, el subsecretario y el Secretario General & Sanidad y Consumo. Para el primer cargo ha sido nombrado Enrique Castellón, procedente del servicio de salud de Galicia y hasta ayer viceconsejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid. Castellón, médico y economista, es considerado un buen gestor en medios sanitarios.

Para el segundo ha sido designado Alberto Nuñez Feijoo, licenciado en Derecho de 34 años y segundo del actual ministro de Sanidad, José Manuel Romay Becaría en la Consejería de Salud de Galicia.

La directora del gabinete del ministro es una profunda conocedora de la industria farmacéutica. No en vano, Cristina García Alvarez, licenciada en Farmacia de 33 años, llega directamente de ocupar durante ocho años la asesoría técnica de Farmaindustria. El ministro, Romay Becaría, también es un experto ya que fue asesor jurídico de la patronal farmacéutica hasta mediados de los 80.

Sin entrar aún a valorar la influencia que esto pueda tener en la política ministerial en este campo, fuentes consultadas han recordado el dinero que mueve el medicamento dentro de la sanidad y el gasto comparativo en España, superior al de los países de su entorno.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 11 de mayo de 1996