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Varios ministerios pierden sus centros de investigación

La Secretaría de Estado de Universidades e Investigación y Desarrollo, cuyo titular fue nombrado ayer, permanece en el organigrama del ahora Ministerio de Educación y Cultura y englobará, junto con la de Enseñanza Superior, una dirección general de Investigación y Desarrollo (antes de Investigación Científica y Enseñanza Superior) que además asumirá las competencias del secretario general del Plan Nacional de Investigación Científica y Desarrollo Tecnológico, que tenía también nivel de director general.Más llamativa es la reforma en la estructura investigadora pública planteada por el Gobierno, por la cual todos los organismos autónomos públicos que se dedican a "la investigación y la experimentación" se "refundirán" en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), el mayor organismo público de investigación, que depende de este ministerio.

No hay lista

Esta reforma bordea la Ley de la Ciencia, acogiéndose a un decreto de 1994 por el cual se pueden modificar los organismos autónomos y vacía prácticamente de contenido la Comisión Interministerial de Ciencia y Tecnología (para la coordinación de la actividad investigadora con fondos públicos), que creó esta ley. Aunque no se ha dado la lista de los organismos afectados, es de suponer que pasarán a depender del CSIC los siguientes, entre otros: Instituto Nacional de Técnica Aerospacial (INTA, en Defensa, que se encarga de las relaciones con la NASA); Instituto Español de Oceanografía (lEO, en Agricultura; Centro de Experimentación en Obras Públicas (Cedex, en Obras Públicas); Instituto Carlos III (ahora en Sanidad); Instituto Nacional de Investigaciones Agrarias (INIA, en Agricultura) y Centro Nacional de Metrología (en Industria). El CIEMAT, antigua Junta de Energía Nuclear, puede pasar a Medio Ambiente.No son organismos autónomos y, por tanto, no resultarán afectados el Instituto Nacional de Meteorología y el Instituto Geográfico Nacional. Según las fuentes consultadas, este trasvase de personal supondría cerca de 10.000 personas, entre investigadores, técnicos y persona administrativo, con diferentes categorías y sueldos y seleccionados con criterios heterogéneos.

Si se pretende homogeneizar todos estos centros de forma que su personal gane lo mismo y sea seleccionado de la misma forma que el de lo centros del CSIC, esto supondrá un aumento del gasto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 11 de mayo de 1996