Con poesía se pacta mejor
No quiso hablar de pactos ni de política. José María Aznar, acudió a la Universidad de Alcalá de Henares sólo para estar con su amigo Camilo José Cela y sólo admitió hablar de temas relacionados con el acto. Después de contemplar con media sonrisilla como su mujer Ana Botella se lanzaba a bailar a los sones del himno de la tuna de Alcalá de Henares, Aznar aseguró que estaba muy contento porque se acababa con una injusticia que se ha prolongado durante muchos años.Aunque declinó entrar en detalles, Aznar aseguró que la Cultura va a ser la segunda prioridad de su Gobierno. "Hoy prefiero que celebremos el momento porque le dan un premio a Cela, que va a cumplir 80 años y se lo merece". ¿Cúando empezó a leer a Cela?. "Hace mucho lo primero fue La familia de Pascual Duarte y ya no he dejado de seguirle".
¿Qué lee ahora en el tiempo que le dejan los pactos? La cárcel del amor, de Luis Racionero y un libro de poesía de Cernuda: "La poesía es buena para reflexionar". ¿No está leyendo nada en catalán?. "No me pregunte esas cosas y menos ahora". Ante la insistencia de los periodistas, el líder del PP reveló que mantiene una larga amistad con el poeta Pere Gimferrer -"habrán observado como he pronunciado Pera"- y que se cartean a menudo. Añadió que entre sus proyectos, cuando asuma la presidencia del Gobierno está impulsar el Instituto Cervantes y cambiar las leyes de Fundaciones y Mecenazgo.
La presencia de Aznar en el paraninfo de Alcalá hizo que algunos invitados, especialmente señoras y miembros de la tuna, buscasen un retrato con el líder de los populares y su esposa. Tanta concurrencia en torno al político provocó un exceso de celo por parte de algunos escoltas de la Zarzuela que en un momento dado, para proteger la intimidad del Monarca, pidieron a los periodistas que apagaran grabadoras y cerraran cuadernos.


























































