Alerta de los psicólogos ante la falta de rigor de los tests para obtener la licencia de armas

Las pruebas determinan en sólo tres minutos la aptitud de los solicitantes

Las pruebas de aptitud psicológica para obtener los permisos de armas en España son claramente insuficientes e inseguras para investigar la salud mental de los varios miles de cazadores y tiradores que cada año solicitan y revisan las licencias. Ésta es una de las rotundas conclusiones que la comisión de seguridad viaria del Colegio de Psicólogos de Cataluña transmitió recientemente al gobernador civil de Barcelona.

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En apenas tres minutos, los psicólogos que realizan las correspondientes pruebas en los más de 200 centros sanitarios privados de reconocimiento de Barcelona deben certificar la aptitud de los interesados, lo que se les comunica inmediatamente después de realizar las pruebas. Las denegaciones no llegan al 10%.El precio total del trámite de la licencia se sitúa en torno a las 4.500 pesetas, y el psicólogo percibe habitualmente unas 500 pesetas por cada uno de los tests. "Si no hay más accidentes y desgracias por mal uso de armas, es un puro milagro", asegura la psicóloga Pilar Gualda, responsable de la comisión de seguridad viaria del Colegio de Psicólogos de Cataluña.

La señal de alarma sobre el estado mental de algunos poseedores de licencias de armas saltó en medios del propio Gobierno Civil de Barcelona y del Colegio de Psicólogos hace ya más de un año. Un centro sanitario certificó en 1994 la "aptitud para obtener el permiso de armas", tras someterse al examen físico y psicológico facultativo, de un hombre de 41 años. El mismo día, el interesado se dirigió a la comandancia de la Guardia Civil y, a modo de recomendación para tramitar la licencia, declaró, por escrito, ser nada menos que "el jefe del Estado, de las religiones, el capitán general de las academias de la tierra y el almirante general de las escuelas del mar", entre otros honores. Su estado mental era de auténtica paranoia, "incluso para persona no avezada", según comunicó entonces el propio gobernador de Barcelona, Jaume Casanovas, al Colegio de Psicólogos.

Personaje bíblico

Poco después, el Instituto Catalán de la Salud (ICS) certificó respecto a otro poseedor de armas: "Se trata de un paciente de 44 años que presenta severas alteraciones del contenido del pensamiento, delirio de contenido místico, considerando que es un personaje bíblico". El ICS denegó la idoneidad para el permiso de armas, pese a lo cual un centro de revisión privado le renovó la licencia sin advertir el trastorno psicológico.El gobernador civil de Barcelona, ante la evidencia de la precariedad de los certificados. médicos, solicitó la colaboración del Colegio de Psicólogos en enero de 1995, "para intentar evitar nuevos hechos luctuosos como los originados por atentados contra vecinos y familiares debidos a trastornos psíquicos de personas con licencia de práctica de caza".

La respuesta de los psicólogos fue contundente y comunicada de inmediato a Casanovas: "Las alteraciones psicológicas contempladas en la normativa para denegar las licencias no pueden ser correctamente evaluadas dadas las actuales condiciones laborales del psicólogo y de los centros de reconocimiento".

El Colegio de Psicólogos comunicó oficialmente a la Administración las condiciones reales en que se efectúan las pruebas: no existen pruebas homologadas y se realizan a gran velocidad, muchas al mismo tiempo, en circunstancias muy inseguras. Los centros de reconocimiento son privados, contendencia a evitar los informes negativos. Los profesionales son persuadidos para que den el mayor número posible de informes positivos, puesto que trabajan en gran precariedad laboral, que es utilizada como instrumento de presión sobre ellos.

El informe oficial de los psicólogos concluyó que las pruebas efectivamente necesarias para evaluar la salud mental de los poseedores de armas requieren un tiempo de exploración muy superior y con un precio en torno a 35.000 pesetas por diagnóstico individual.

Los vecinos de la localidad barcelonesa de Vilafranca del Penedés tienen pocas dudas de que los permisos de armas se conceden sin los controles adecuados. Cándido Márquez Bueno, vecino de esta población, tenía permiso dé armas' cuando en enero de 1995 mató pon su escopeta a su vecino de escalera Manuel Jiménez, sin motivo alguno, según reconoció él mismo al tribunal.

Lo chocante de este caso es que, tras estar en prisión preventiva, Márquez fue puesto en libertad hace un m es por la audiencia. El pasado 2 de abril, Márquez fue ingresado en un centro psiquiátrico de Reus por decisión judicial tras pasearse en calzoncillos por la calle.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 21 de abril de 1996.

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