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Japón y EE UU, los mayores dueños

La propiedad de las patentes otorgadas sobre secuencias de material genético humano ha sido hasta ahora una información casi secreta. La polémica creciente en torno a este aspecto ha llevado a la revista Nature a efectuar el primer análisis detallado de quienes son los propietarios de los trocitos de genoma hasta ahora patentados, como pueda ser el gen del cáncer de mama, el de la fibrosis quística o el que induce a la obesidad. El análisis indica que entre 1981 y 1995 se otorgaron 1.175 patentes sobre secuencias genéticas humanas a 300 organizaciones, con una media de tres secuencias por patente. El sector privado es el dominante, con tres cuartas partes de las patentes, otorgadas en su mayor parte a empresas de Japón (la mitad) y EE UU.Muchas de las patentes han sido otorgadas por la Oficina Europea de Patentes, pero en un 70% a petición de empresas de Estados Unidos y de Japón, lo que resulta preocupante para los autores del análisis. Europa sólo es propietaria del 24% de las patentes. La Oficina de Patentes de Estados Unidos sólo protege un 16% de lo patentado en el mundo, probablemente porque tarda mucho en otorgar patentes.

Las secuencias patentadas son variadas pero en su mayoría presentan un interés terapéutico o médico. Comprenden desde secuencias para uso diagnóstico hasta híbridos sintéticos de los genes de la interleuquina y el interferón. El mayor número de patentes corresponde al área antitumoral / antiviral, seguida de la inmunología, los factores y hormonas de crecimiento y el área vascular.

Las leyes de patentes permiten patentar los compuestos químicos que forman el ADN atendiendo a los criterios usuales de novedad, no obviedad y utilidad. Se puede patentar así un gen si sirve para producir una sustancia de uso médico, pero no una secuencia cualquiera sin función conocida, aunque antes fuera desconocida. La tendencia es, pues, a que el genoma humano tenga dueños y los japoneses se han situado en el primer puesto de los magnates de genes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de abril de 1996