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Parlamentarios de 135 países aprueban prohibir las patentes de genes humanos

La 93ª Conferencia de la UIP apoya una resolución sobre bioética

Los representantes parlamentarios de 135 países del mundo aprobaron ayer en Madrid prohibir las patentes de genes humanos. La resolución aprobada, que es una mera invitación a los Estados sin carácter vinculante, aborda uno de los temas más polémicos sobre la investigación biomédica que en Europa no está zanjado, a diferencia de Estados Unidos, donde las patentes de genes humanos con aplicaciones concretas ya se están llevando a cabo.

España ha tenido un papel protagonista en la elaboración de la resolución sobre bioética, aprobada ayer por el pleno de la 93a Conferencia de la Unión Interparlamentaria (UIP). Defendido por un español, el diputado socialista Marcelo Palacios, el documento anima a todos los gobiernos a prohibir todo beneficio obtenido del cuerpo humano o partes del mismo, "salvo las excepciones previstas por la ley" como sucede con la comercialización legal de los componentes sanguíneos. Esta declaración proscribiría la compra-venta de órganos para trasplante, permitida en varios países.La prohibición también se hace expresa para toda patente respecto a los genes humanos". Para Marcelo Palacios, "el genoma no se inventa, se descubre, por lo tanto no se puede patentar". En este sentido, EE UU solo ha mostrado reticencias frente a las pretensiones de algunos científicos a patentar miles de fragmentos de ADN humano todavía de significado desconocido, pero no al reconocimiento industrial de genes completos con su correspondiente aplicación en biomedicina. La UE, por el momento, ha vetado hasta la posibilidad de patentar genes de animales, plantas o innovaciones basadas en genes humanos.

Uno de los objetivos finales de la resolución sobre Bioética consensuada durante toda la semana en Madrid por los representantes parlamentarios es "que el conocimiento no solo contribuya al desarrollo del ser humano sino también a estrechar las diferencias entre los países ricos y pobres", en palabras de Marcelo Palacios. Así se pide en el texto, en el que han tenido importantes aportaciones países del Tercer Mundo, "organizar una auténtica seguridad sanitaria a nivel internacional", así como asegurar que se compartan de forma justa los conocimientos y avances de las investigaciones científicas y avances médicos "principalmente en beneficio de los países en desarrollo".

La resolución insta a los Parlamentos nacionales a legislar la investigación biomédica desde el punto de vista ético. Pide "encarecidamente" a los Estados la creación de comisiones' nacionales de ética "encargadas de velar por la protección y el respeto de la dignidad, libertad y la integridad de la persona en las investigaciones biomédicas".

El texto Invita a los gobiernos a adherirse a la Convención de Bioética del Consejo de Europa y a colaborar con el Comité de Bioética de la Unesco, cuya presidenta, la francesa Noélle Lenoir, escogió la reunión de la UIP para presentar el proyecto de Declaración Universal sobre el Genoma Humano. Finalmente los parlamentarios han aprobado que la Bioética, una disciplina que pretende conciliar la libertad de la investigación con el respeto al ser humano, sea un tema de debate social permanente y se enseñe en todos los niveles educativos.

Acción sobre la mujer

Otra importante resolución aprobada ayer por el pleno de la UIP "insta encarecidamente a todos los Estados a actuar para que la IV Conferencia Mundial de las Mujeres de Pekín adopte acuerdos firmes". Reconociendo que existen desigualdades entre hombres y mujeres en el reparto del poder, en el acceso a la educación y la violencia que se ejerce contra la mujer en algunos países, el documento, del que ha sido ponente la senadora socialista Elena Flores, insta a los Gobiernos a que apliquen los instrumentos "regionales o nacionales que consagren la igualdad". La referencia concreta a las dificultades que afrontan las mujeres en Argelia obtuvo los aplausos generales de los representantes de la UIP.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 2 de abril de 1995