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La escultora Eva Lootz obtiene el Premio Nacional de Artes Plásticas

La artista, de origen austriaco, trabaja con elementos naturales

La escultora Eva Lootz (Viena, 1940) ha obtenido el Premio Nacional de Artes Plásticas 1994, que concede el Ministerio de Cultura y que está dotado con cinco millones de pesetas. Lootz reside desde hace 25 años en España, país en el que ha desarrollado todo su trabajo como escultora. Lootz ha sido pionera en el campo de las instalaciones escultóricas, en las que trabaja, con una visión poética y metafórica, utilizando todo tipo de materiales naturales, como piedras, hierro, arena, mercurio, carbón o madera.

El jurado del Premio Nacional de Artes Plásticas estaba integrado por Francesc Fontbona, Luis Rodríguez Gordillo, José Guirao, Rosa Queralt, Fernando Perera y Soledad Sevilla, ganadora ésta última del galardón en la anterior edición. En otras ocasiones recibieron el premio Carlos Alcolea, Adolfo Schlosser, Juan Navarro Baldewerg, José María Sicilia y Susana Solano.Artista experimental y vanguardista, Eva Lootz empezó a interesarse por la escultura en España. En Viena había estudiado filosofia pura, musicología y teatro, así como cinematografía. En 1965 se instaló en Madrid y allí fue una de las creadoras de la revista experimental Humo, en la que también participaron Patricio Bulnes y dos anteriores galardonados con este premio, Adolf Schlosser y Juan Navarro Baldeweg.

En la actualidad, Eva Lootz reside en Madrid, aunque realiza desplazamientos a Cuenca, en donde es profesora de la Facultad de Bellas Artes, y a Valencia, ciudad en la que tiene alquilado un estudio para trabajar en obras de grandes dimensiones. La artista realizó su primera exposición individual en España en 1973, y en la pasada década el suyo ha sido uno de los nombres clave de lo que se ha llamado la nueva escultura española.

Durante la década de los setenta, su obra, siempre personal e inclasificable, se engloba dentro de los parámetros del arte povera, e inicia una línea de investigación con los materiales que ha continuado hasta la fecha. En su caso, los distintos materiales, casi siempre elementos extraídos directamente de la naturaleza, constituyen signos de un alfabeto personal en el que reflexiona sobre las cualidades propias de estos elementos al tiempo que juega metafóricamente con la idea de la memoria y el paso del tiempo. Lootz analiza la inutilidad del lenguaje para explicar la calidad de los materiales, y también la inutilidad de la ciencia para explicarlos desde una perspectiva positivista. En su obra ironiza sobre esta imposibilidad de definir los materiales, las cosas, intentando, en lo posible, mostrarlos en su especificidad, como rastros o símbolos de sí mismos. Desde hace más de una década, la mayoría de su trabajo se centra en la realización de instalaciones de fuerte carga poética en las que profundiza en estos elementos.

Obra poética

Según Juana de Aizpuru, galerista la que ha trabajado desde sus inicios, "Eva Lootz utiliza la naturaleza en estado puro y su obra es básicamente poética, trabaja de forma natural, sin sofisticaciones y el resultado de su trabajo es como un poema en el que cada obra es un verso de un laberinto de lo imposible".Eva Lootz ha expuesto individualmente en Madrid, Barcelona, Sevilla, Málaga y Gijón, y en numerosas muestras colectivas en diferentes países. Entre los filmes realizados figuran Machem (1965), rodado en 16 milímetros, Oeste (1978) y un documental sobre el plan de saneamiento de Madrid.

Algunas de sus obras forman parte, entre otras, de las colecciones de la Fundació La Caixa, el Museo de Arte Abstracto de Cuenca, el Museo de Arte Contemporáneo de Madrid, él Banco Exterior de España y el Museo de Bellas Artes de Vitoria.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 20 de diciembre de 1994