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Dos 'cascos azules' españoles mueren al volcar vehículo en una misión humanitaria en Bosnia

La misión humanitaria de los cascos azules españoles en Bosnia se cobró ayer dos nuevas vidas. La muerte del cabo Álvaro Ojeda Barrera, de 23 años, y del soldado Raúl Berraquero Forcada, de 19, eleva a 14 el número de los militares españoles fallecidos en la antigua Yugoslavia. El Ministerio de Defensa no pudo precisar ayer las causas M accidente ocurrido en Stolac, en zona serbia, cuando el vehículo de exploración de Caballería (VEC) volcó mientras escoltaba un camión de Médicos del Mundo. Otros dos militares y un intérprete, que viajaban en el vehículo siniestrado, resultaron ilesos.

El convoy de ayuda humanitaria procedía de Trebinje, una localidad sita al norte del puerto de Dubrovnik y en zona controlada por los serbios, y se dirigía a Caplinja, cerca de la costa adriática y del campamento español de Medjugorje. Toda la región está surcada por cadenas montañosas y sus pésimas carreteras comarcales han sido seriamente afectadas por la guerra. Campos de minas, socavones de bombardeos y puestos de control de milicianos convierten estas vías de comunicación en auténticas carreras de obstáculos.Los dos fallecidos pertenecían al Escuadrón Ligero Acorazado de Caballería que forma parte de la Agrupación Extremadura, que relevó el pasado 4 de octubre a la Córdoba en su misión en Bosnia-Herzegovina. Algo más de 1.200 soldados integran en la actualidad el batallón de cascos azules en aquella zona de guerra cuando se cumplen dos años del despliegue militar español en la antigua Yugoslavia.

El cabo Álvaro Ojeda era natural de Santa Cruz de Tenerife, hijo de una familia muy conocida en la ciudad canaria. Su padre, ya fallecido, fue delegado del equipo de baloncesto Náutico de Tenerife y su madre ocupa una cátedra de piano en el conservatorio de música. El soldado Raúl Berraquero Forcada era natural de Madrid. Portavoces del Ministerio de Defensa informaron de que un avión de la Fuerza Aérea española transportará hoy los cadáveres a Madrid.

El ministro de la Presidencia, Alfredo Pérez Rubalcaba, destacó ayer el "esfuerzo de solidaridad" que llevan a cabo los soldados españoles en Bosnia después de conocer la muerte de los dos cascos azules. El trágico accidente se produjo apenas un día después de que el ministro de Asuntos Exteriores, Javier Solana, manifestara durante una visita a Moscú que España podría retirar su contingente militar en la antigua Yugoslavia si Estados Unidos logra la suspensión del embargo militar que pesa sobre Bosnia-Herzegovina.

De los 14 soldados españoles muertos en los dos últimos años en aquella república balcánica nueve han sido víctimas de accidentes y los cinco restantes de minas, granadas o disparos. La trágica lista comenzó el 13 de mayo de 1993 con la muerte del teniente de la legión Arturo Muñoz Castellanos a consecuencia de las heridas causadas por una granada croata en Mostar. Dos casos fueron especialmente polémicos y objeto de investigación. Se trató del incidente que terminó con la vida del legionario.

Francisco Jiménez Jurado, de 19 años, al disparársele su arma en Jablanica y del presunto suicidio del también legionario José Gámez Chinea, de 20 años, que desapareció del campamento de Medjugorje y cuyo cadáver fue encontrado una semana más tarde. Los dos sucesos ocurrieron en el mes de julio de 1993.

La participación de tropas españoles en las tareas de las Naciones Unidas en Bosnia-Herzegovina contó con un amplísimo respaldo de la opinión pública en el otoño de 1992. Dos años después, los porcentajes de apoyo a la tarea de los cascos azules han disminuido sensiblemente al compás de las pérdidas de vidas humanas y de la prolongación del conflicto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 5 de noviembre de 1994

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