Clinton afirma ante el Parlamento francés que el desafío de Europa es incorporar al Este

Europa debe abrirse hacia el Este. Bill Clinton, presidente de Estados Unidos, recalcó ayer ese mensaje ante la Asamblea Nacional francesa. Clinton pronunció en París uno delos discursos sobre política internacional más trascendentes de su mandato, en el que definió la Europa con la que Estados Unidos "quiere seguir comprometido": un continente unido y democrático "capaz de hacer frente a los nacionalismos militantes y al cáncer de los prejuicios". "Sabemos", dijo el presidente norteamericano evocando la II Guerra Mundial, "cuál es el precio que pagamos por nuestros fracasos".

Sólo dos jefes de Estado habían tenido, antes que Clinton, el privilegio de hablar ante la Asamblea Nacional de Francia. El primero fue otro presidente de Estados Unidos, Woodrow Wilson, en 1919, recién terminada la I Guerra Mundial. El segundo fue el rey de España, Juan Carlos I, en 1993.El presidente del Parlamento francés, el gaullista Philippe Séguin, lo recordó en su introducción al solemne acto. Subrayó asimismo la encrucijada en que se encuentra Europa: "Hoy, como en 1919", manifestó, "todo parece posible: lo mejor y lo peor".

El tema de la encrucijada fue el nervio central de la exposición del presidente Clinton, presentado oficialmente a los diputados como William J. Clinton.

"Hemos llegado al tercer momento decisivo de este siglo"', señaló el presidente de Estados Unidos. Igual que tras cada una de las dos guerras mundiales siguió el fin de la guerra fría, abre todas las alternativas. La única deseable, según Clinton, es la de la unión continental.

"Llevará años, incluso décadas, la tarea de unir Europa. No es fácil cumplir el objetivo cuando los pueblos no se sienten en peligro inminente. Pero sabemos cuál es el precio que pagamos por nuestros fracasos en tiempos de paz", afirmó el presidente tras recordar cómo la primera posguerra concluyó en un nuevo y masivo conflicto bélico.

Los males europeos son, en opinión de Clinton, los nacionalismos exacerbados y los prejuicios. "Vemos los signos de esas enfermedades en Bosnia, en los skin-heads [cabezas rapadas] violentos que pululan por nuestras ciudades, en el antisemitismo que se propaga por los países del Este", dijo. "Y vemos claramente", agregó, "cuál es el negro futuro que prometen todos esos fenómenos".

Únete ahora a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites
Suscríbete aquí

Como cura a estos problemas, el presidente Clinton propuso dos fórmulas: el reforzamiento de la cooperación transatlántica ("que resiste en los momentos críticos, pero debe mantenerse igualmente cuando nuestra seguridad no está directamente amenazada") y la unidad de Europa, de toda Europa.

"Queremos [Estados Unidos] una Europa fuerte, una Europa unida. Y hay tres pilares sobre los que se deben basar la fortaleza y la unidad: la seguridad, la economía y la democracia", recalcó Clintón.

Defensa

En el capítulo de la seguridad, Clinton afirmó la voluntad estadounidense de apoyar las instituciones para la defensa de Europa: la Unión Europea Occidental (proyecto de brazo armado de la Unión Europea), la Conferencia para la Seguridad y la Cooperación en Europa.(CSCE) y, sobre todo, la OTAN, cuyo objetivo fundamental debe ser la consolidación de una Asociación para la Paz en la que participe todo el Viejo Continente, incluida Rusia.

"Comprendemos la ansiedad histórica de los países de Europa central y occidental, y por eso debemos avanzar hacia la unión", señaló.

El presidente estadounidense admitió el fracaso en la antigua Yugoslavia, en guerra desde hace 26 meses, pero pidió que no se minusvaloren los éxitos parciales conseguidos por la cooperación internacional: "Se ha conseguido circunscribir a Bosnia una guerra que podía haberse extendido. Se ha facilitado una enorme ayuda humanitaria. Se ha impedido la guerra aérea, y se ha introducido a Rusia, con muy buenos resultados, en el proceso de negociaciones". "Tenemos que ser pacientes y seguir trabajando", dijo el presidente norteamericano.

"No hay que alarmarse"

En el capítulo de la economía, el objetivo de la alianza transatlántica debía ser la implantación de las reglas del mercado en todo el Continente. "Se está progresando, y no hay que alarmarse ante alguna victoria electoral de los cornunistas", señaló refiriéndose a las recientes elecciones generales en Hungría, "siempre que se respeten los mecanismos democráticos". La clave del éxito radica en "abrir nuestros mercados al Este: si los países del Este no pueden exportar productos, exportarán inestabilidad"'.

"Pero el objetivo fundamental, como en el histórico desembarco de 1944, es la democracia", manifestó. "Hay un lenguaje democrático para resolver los conflictos. entre las naciones. Ese fue el lenguaje que se impuso en 1944. Recordemos la lección de Normandía", concluyó Clinton su intervención parlamentaria en Francia.

El presidente de Estados Unidos recibió un largo aplauso de los diputados franceses al finalizar su discurso.

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Logo elpais

Ya no dispones de más artículos gratis este mes

Suscríbete para seguir leyendo

Descubre las promociones disponibles

Suscríbete

Ya tengo una suscripción