La guerrilla tutsi avanza en el centro de Ruanda mientras rosiguen las matanzas
El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas tiene previsto votar hoy una resolución para enviar 5.500 cascos azules a Ruanda. Mientras tanto la guerra civil sigue trágicamente activa en el diminuto y superpoblado país centroafricano. Según algunas organizaciones de ayuda humanitaria, desde el pasado 6 de abril, en que fuera asesinado el presidente del país, Juvenal Habyarimana, no menos de 500.000 personas han perdido la vida: 100.000 muertos por semana. Ayer, las tropas del Frente Patriótico Ruandés (FPR, mayoritariamente tutsi) avanzaban hacia Gitarama, a 20 kilómetros al suroeste de la capital, Kigali, donde se encuentra refugiado el Gobierno provisional. La guardia presidencial hutu ha sido responsabilizada por organizaciones humanitarias de haber instigado las matanzas de la minoría tutsi.La decisión de la ONU de enviar una fuerza de pacificación a Ruanda sigue encontrando reticencias por parte de la Casa Blanca. EE UU pretende que los cascos azules se desplieguen en las fronteras del país, mientras que portavoces de la ONU aseguran que es prioritario controlar el aeropuerto de la capital del país, Kigali.
A tan sólo cinco kilómetros de la sede del Gobierno provisional, tropas regulares y milicianos hutu siguen asesinando a miembros de la minoría tutsi. Las posiciones del FPR y el Ejército siguen invariables en la capital, pero él avance tutsi al norte del país ha desencandenado el éxodo de miles de hutus, que temen la venganza de los rebeldes.Malcolm Fraser, ex primer ministro australiano y presidente de CARE, una organización humanitaria que mantiene un campo de 300.000 refugiados ruandeses en Tanzania, asegura que la respuesta de la ONU ante la catástrofe de Ruanda demuestra que no ha aprendido las lecciones de Somalia y de Angola.
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