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González asegura que no actuará "histéricamente"

El Gobierno se encuentra ante su crisis política más grave desde que los socialistas gobiernan en España, desatada por los escándalos del ex gobernador del Banco de España Mariano Rubio y el ex director de la Guardia Civil Luis Roldán, rematado con la huida de éste. La fuga de Roldán, poseedor de información sensible del Estado y del propio Gobierno, deja al Ejecutivo contra las cuerdas. No obstante, el presidente del Gobierno, Felipe González, trata de mantener la cabeza fría y evitar salidas precipitadas. González dijo anteanoche al comité federal que si algo no va a hacer es "actuar histéricamente".

El presidente del Gobierno se reunió ayer en La Moncloa con sus colaboradores más próximos -el vicepresidente, Narcís Serra, y el ministro de la Presidencia, Alfredo Pérez Rubalcaba- para analizar la situación creada. Lo único que trascendió fue la voluntad de González de que el ministro del Interior, Antoni Asunción, continúe unos días más en su puesto para "intentar la captura del ex di rector de la Guardia Civil". El Gobierno se hizo ayer eco de las sospechas de la oposición, según las cuales la huida ha sido consentida, cuestión considerada inadmisible por el propio Antoni Asunción. Lo que preocupa prioritariamente al Ejecutivo, además del durísimo golpe a su imagen, es el caudal informativo que Roldán lleva consigo. Luis Roldán conoce los más importantes secretos de Estado tras sus siete años de responsable de un cuerpo clave en la seguridad pública. La revelación de algunos de esos secretos por parte del ex director de la Guardia Civil sería un escándalo mayúsculo. "Las consecuencias son ahora imprevisibles", decían ayer fuentes gubernamentales, en una sucinta reflexión de la situación.

La posición del Gobierno y de su presidente era, ayer, la de la no precipitar los acontecimientos más allá de la dimisión de Asunción. Ni siquiera esta dimisión fue aceptada inmediatamente por el presidente, lo que hará esta misma semana, si Roldán no es capturado. Un dirigente socialista recordaba ayer la máxima de San Ignacio de Loyola, aplicable ahora al Gobierno: "En tiempos de desolación, no hacer mudanza".

Ayer, el presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, no descartaba la posibilidad de unas elecciones anticipadas si el Gobierno no conseguía encarrilar la lucha contra la corrupción. Pero González no se plantea aún esta posibilidad.

Las manifestaciones de González, en la noche del viernes ante el comité federal, cuando ya se conocía la noticia de la huida de Roldán, dejaron en el ambiente la certeza de que no aceptará dimisiones de manera inmediata, salvo la de Asunción. "No vamos a actuar histéricamente sino con la cabeza fría y con la responsabilidad que se espera de quien gobierna", dijo González. "Vamos a ser resueltos pero prudentes", insistió.

El líder socialista consideró inadecuadas políticamente las propuestas que le acababa de formular el representante de Izquierda Socialista, Antonio García Santesmases. Este apuntó la posibilidad de que González se sometiera a la cuestión de confianza de la Cámara. "Eso sería hacer un juego terrorífico a la derecha", aseguran que dijo González. "El juego a la derecha lo han hecho Rubio y Roldán", respondió García Santesmases a González. Lo cierto es que el presidente del Gobierno se vio anteanoche abrumadoradamente respaldado por su partido en su opinión de que había que actuar con serenidad en este momento.

"No podemos caer en la dinámica de que se produzcan dirrÚsiones en cascada y, sobre todo, hay que cuidar el liderazgo de González", dijo el dirigente guipuzcoano José Antonio Maturana. Este último aspecto entra en el meollo de la estrategia de la cúpula socialista. Las dimisiones inmediatas dejarían al descubierto a González en dos o tres semanas, dado lo imprevisible de los acontecimientos. Los socialistas tienen muy presente que desde ayer la oposición pide a gritos la dimisión de González.

El presidente del PSOE, Ramón Rubial, lamentó ayer en la clausura del VII congreso regional de los socialistas de Castilla y León que se celebró en Segovia, el que el partido se haya "fiado de determinadas personas que no han sido leales a la confianza que en ellos se ha depositado". "Debemos ser el reverso de lo que estos señores han hecho durante su mandato", puntualizó Rubial, informa Marifé Moreno.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 1 de mayo de 1994

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