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Coupland: el guardián de la 'generación X'

En 'Vida después de Dios', el novelista imparte doctrina a sus coetáneos

Nueva York
Tienen entre 25 y 35 años. Fabrican la religión a su medida mientras escuchan música de rock alternativo que vende millones. Están amenazados por el paro, comen pizza y dominan el mando a distancia del televisor, que siempre se detiene en la cadena musical MTV. Es el arquetipo en el que han metido a 41 millones de estadounidenses, colgándoles incluso una etiqueta: la generación X. Su profeta es el escritor Douglas Coupland, que con dos libros ya es definido como un "nuevo Salinger"; su musa, la actriz Wynona Ryder; su grupo, R. E. M; su héroe, Kurt Cobain, el cantante de Nirvana que ayer ingresó en un hospital romano en estado de coma por sobredosis de somníferos.

Dicen que son 41 millones de americanos nacidos entre 1961 y 1971; escuchan la música de R. E. M., Blind Melons, Nirvana y Smashing Pumpkins; muchos están en paro y se pasan el día comiendo pizza y usando el mando a distancia de la televisión para pasar de la MTV a alguna repetición de una serie con encanto de los años sesenta o setenta. Sin embargo, su creatividad parece estar fuera de toda duda y casi todos tienen algo que vender.Aun a riesgo de meter demasiado en un mismo saco, se puede decir que la frágil Wynona Ryder es su musa cinernatográfica, los incendiarios Beavis and Butthead son sus nuevos héroes televisivos y Douglas Coupland es "el nuevo Salinger" que les habla con economía de palabras acerca de la vida, la muerte, la soledad y la carencia de religiones después de los veloces años ochenta. Coupland asegura, sin embargo, que él no habla por boca de generación alguna y que tan sólo cuenta cosas que le pasan a él y a sus amigos.

Las reflexiones de Coupland en Vida después de Dios parecen inspiradas por la canción de R. E. M. Losing my religión (Perdiendo mi religión), e incluso un capítulo del libro está dedicado a Michael Stipe, el líder de ese grupo. "Crecer sin religión hace más difícil encontrar respuestas satisfactorias", declaró Coupland al diario San Francisco Chronicle. "Es como una religión-Lego. Tienes que construirte la tuya propia".

Coupland nació en una base de la OTAN, en Alemania, pero creció en Vancouver (Canadá), donde vive actualmente. El pánico nuclear es una constante de su nueva obra, y en varios capítulos describe con todo lujo de detalles cómo sería morir por los efectos de la gran bomba. En 1991 tenía 28 años y su libro Generation X se convirtió en un éxito de ventas cuyo título además ha servido para adjetivar cualquier cosa (de ahí la X) que han intentando poner en el mercado desde entonces los jóvenes creadores de menos de 30 años en Estados Unidos, desde el grunge hasta el cambio de imagen de la cerveza Budweiser, pasando por la reivindicación del tabaco como válvula de escape de insatisfacciones.

La memoria acaba a los 30

En Vida después de Dios, que acaba de ponerse a la venta en Estados Unidos y es el libro más vendido en la zona de San Francisco, Coupland dice que "casi todas las memorias más importantes de tu vida las tienes antes de los 30 afios". Entre los recuerdos de Coupland se encuentra la ocasión en que él y su hermana metieron de pequeños un teléfono inalámbrico en una colmena para escuchar el zumbido de las abejas desde otro aparato. También habla de unos amigos suyos cuya relación se viene abajo después de que ella coge todas las cintas de música de él y las derrite en un horno microondas.

En Vida después de Dios, lo trivial y lo místico se conjugan en forma de breves ráfagas de cultura y filosofía en porciones comparables a las de una pizza, una de las señas de identidad de la llamada generación X.

En un viaje por las carreteras de Estados Unidos, Coupland describe de esta manera las eclécticas emisiones que recibe en la radio de su coche: "... fragmentos de memoria cultural e infomación que componen la invisible estructura de información que considero mi verdadero hogar: mi comunidad virtual".

Los veintitantos de la era de Clinton consumen cantidades masivas de mensajes reciclados y en dosis fácilmente digeribles. La cadena musical MTV (donde Coupland ha leído algunos de lol fragmentos de su libro) fue pionera en esto, y actualmente los dibujos animados Beavis and Butthead son el eje fundamental de una visión del mundo dividida en cosas que molan y cosas que son una mierda. Esta última traducción aproximada de la expresión sucks se ha convertido en frase recurrente del lenguaje popular y de titulares de revistas como Rolling Stone. El mismo Coupland declaró a la revista Elle que el grupo R. E. M. es una de las pocas cosas "que no fue una mierda" en los años ochenta.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 5 de marzo de 1994