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Toneladas de solidaridad, rumbo al infierno

Un convoy de ayuda de Médicos del Mundo sale de Madrid hacia el polvorín de los Balcanes

La solidaridad todavía tiene un fuerte poder de convocatoria. Pero, cuando la organización humanitaria de Médicos del Mundo se puso manos a la obra. con una campaña de recogida de ayuda para las víctimas del conflicto de la ex Yugoslavia, no se lo podían creer. La entusiasta reacción del público español bloqueó las 18 líneas de teléfono de su sede en el primer día y las donaciones anónimas comenzaron a acumularse hasta sumar los 200.000 kilos. de alimentos y medicinas que ayer emprendieron rumbo hacia Split (en el sur de Croacia) a bordo de nueve camiones. Todo en menos de seis días. "Ha sido increíble, nuestras expectativas más optimistas. contaban con, llenar dos o tres camiones", explicaba María José Cílleruelo, una de las organizadoras."La respuesta de la calle nos. ha desbordado. Mucha gente mayor decía que lo que ocurre allí les recuerda sus sufrimientos durante la guerra civil española", continúa María José. "Ésta es nuestra primera operación de emergencia, y nuestra limitada . estructura no hubiese podido canalizar todas las donaciones si no fuera porque machos de los que llamaron integraron un pelotón de 20,0 voluntarios, entre ellos dos yugoslavos. Hubo ancianos que, al no poder traer su compra, hicieron los pedidos a supermercados para que nos los entregaran...".

Ahora queda la fase más difícil: llegar hasta los necesitaos. "Vamos a ir por carretera hasta Split; allí nos hemos dado cita con otros convoyes de Francia y Bélgica para decidir si, llegamos hasta Sarajevo", explica Maite Pérez; la única mujer de los seis miembros de la organización que va en la expedición. Como los demás, es médico y ejerce en un centro de salud del Ayuntamiento madrileño. "No se van a correr riesgos innecesarios", dice mientras familiares, compañeros y amigos se arremolinan emocionados con lágrimas en los ojos.

En esos momentos, Reginald Moreels, presidente de nacionalidad, belga de la organización Médicos sin Fronteras, denunciaba en una conferencia de prensa en Barcelona la situación dantesca que vive Sarajevo. Moreels, que visitó la capital bosnia la pasada semana, fue testigo del "atentado premeditado" que, con fuego cruzado de ametralladoras, sufrió el convoy de la ONU que, le transportaba. Su organización ha fletado un avión con 40 toneladas de material sanitario y quirúrgico, que, junto con personal especializado -entre ellos, un médico español-, viajará a Sarajevo, "cuando tengamos la garantía de que no será atacado".

Por otra parte, el Ejército del Aire tiene preparado un avión Hércules para transportar ayuda comunitaria a Sarajevo en cuanto las condiciones de seguridad. del aeropuerto y la capacidad de gestión de Naciones Unidas lo permitan", según confirmó ayer el director de la Oficina de Información Diplomática, Juan Leña.

"Ya sé que es arriesgado, pero no hay que pensar lo peor", dice Maite para tranquilizar a sus dos hijos, que la abrazan preocupados. Por si acaso, todos los miembros del convoy llevan chalecos, antibala.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 2 de julio de 1992