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Unos delincuentes que quisieron extorsionar a Leche Pascual huyen de la policía

Los integrantes de una banda de delincuentes, que exigieron a los propietarios de Leche Pascual, SA, "más de 100 millones de pesetas" a cambio de no envenenar sus productos, consiguieron huir de la policía en la madrugada del martes. El dinero debía ser entregado en algún punto de la provincia de Valencia. La intervención de la policía impidió la operación de pago del rescate.Siguiendo instrucciones de la policía, miembros de la empresa, se pusieron en contacto, a media tarde del lunes, con uno de los chantajistas -un hombre vestido de payaso- que les esperaba en la avenida de El Cid de Valencia, según informó el diario Levante ayer. El supuesto payaso, que respondía al nombre de Bunti, les pidió 50.000 pesetas y les informó que debían dirigirse a otro lugar, donde les esperaba un matrimonio, a quien tenían que entregar una cantidad igual. Desde este segundo punto de contacto, debían acudir a otro emplazamiento y finalmente a un cuarto lugar. En cada uno de los puntos debían entregar 50.000 pesetas. Desde el último lugar, según las instrucciones de Bunti, se desplazarían a otra parte donde depositarían hasta 100 millones.

Los representantes de la empresa no aceptaron el sistema y las negociaciones se rompieron. Horas después, una nueva llamada a los negociadores, a través de teléfonos instalados en el vehículo en el que viajaban los representantes de la firma comercial, reanudó la operación. Volvieron a contactar con el payaso y éste subió al automóvil de los chantajeados. Por teléfono fueron recibiendo indicaciones sobre la ruta que debían seguir. La policía seguía al automóvil gracias a un emisor colocado en el coche.

Sobre las dos de la madrugada, la policía perdió el rastro de los delincuentes en un naranjal "debido a la fuerte lluvia y a la oscuridad de la noche", aunque eran seguidos por un helicóptero con visor de rayos infrarrojos, informa Jesús Duva. Fuentes policiales dijeron, tras localizar posteriormente el vehículo, que "hay pistas sólidas" de los chantajistas, pese a que el payaso, que logró huir, usaba guantes y no dejó huellas en el coche.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 4 de marzo de 1992