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Feroz batalla editorial tras pasar al dominio público los derechos de Joyce y Virginia Woolf

Ocho ediciones diferentes del 'Ulysses' se preparan en el Reino Unido

Los escritores Virginia Woolf y james Joyce se hallan, por casualidad de la cronología, en el centro de una batalla editorial librada con ferocidad. Ambos fallecieron en 1941. Según la legislación vigente, sus obras pasan al dominio público en el año siguiente al 50º aniversario de su muerte. Desde el pasado 1 de enero, cualquiera que lo desee puede publicar las obras de Joyce y de Woolf sin tenerque pagar los derechos de autor. Una gran parte de los editores británicos, incapaces de resistirse al atractivo de un texto gratuito, se disponen a publicarlas. En 1992 puede haber hasta ocho diferentes ediciones de Ulysses en las librerías. Los entusiastas de Woolf podrán coleccionar sus obras en seis diferentes impresiones.

Pese a la competencia, todos estos editores afirman que salen decididos a conseguir una porción real de mercado. Pocos observadores creen que cualquiera de ellos logre tal posibilidad. El mercado del dominio público de derechos de autor es peculiar y está impulsado por dos conceptos diametralmente opuestos. Por una parte, está el editor como patrono de las artes, vinculado por obligación a patrocinar grande! obras. En el periodo en que una novela famosa pasa al dominio público ha transcurrido tiempo suficiente como para que sea considerada un clásico. Tales obras rezuman prestigio, y ningún editor que se precie y tenga un catálogo de obras clásicas dejará pasar la oportunidad de publicarlas.

Y luego está el editor como agente de un mercado saturado, siempre a la busca de núevos espacios. El pasado decenio ha sido rico en caducidades de derechos de autor. En 1979, Hardy pasé al dominio público de pa go; en 1981, D. H. Lawrence; en 1987, Kipling, y en 1990, W. B. Yeats.

La clave para arrasar con estos autores -los editores se han convencido de ello- es la que los expertos en mercadotecnia llaman el Punto único de Venta (PUV). El argumento sobre qué texto de Ulysses es el más auténtico es relevante aquí sólo en tanto que proporciona a los editores un modo de definir sus ediciones. Están embalando al gigante literario como una mercancía.

Los editores también pueden anotar el texto, encargar cubiertas atractivas y utilizar a escritores famosos para redactar nuevas introducciones. Penguin Twentieth Century Classics utilizará todos estos recursos. Incluso está preparando dos diferentes ediciones de Ulysses: una normal, y la otra, para estudiantes. Su PUV es la edición de Seamus Deane, catedrático de literatura inglesa y americana modernas en el Un¡versity College de Dublín. "Estas nuevas ediciones", escribe Deane, "marcan una etapa en la recuperación de Joyce por los investigadores irlandeses". Aparentemente, se va a devolver a Joyce su contexto correcto, incluso aunque él siempre se sintió maltratado por Irlanda y pasó muy poco tiempo de su carrera.literaria en ese país.

Por contraste, Minerva, que forma parte del grupo ConranOctopus, ha contratado al fanático y expatriado colega literario Anthony Burgess para escribir introducciones para todas las obras y mantener el carácter internacional de las mismas. "Queremos hacer que Joyce sea abordable", dice Max Eilenberg, director literario de Minerva, "y creemos que Burgess es la persona correcta para ese trabajo". Mientras Burgesis y Deane se ponen a la tarea, Grafton publicará ediciones de Finnegans Wake y Ulysses para añadirlas a Dublineses, Retrato del artista adolescente y Exilios, que ya están en imprenta. Everyman's, Library está preparando una edición de Ulysses para el otoño próximo y una. edición de Dublineses con un par de relatos no publicados, hasta ahora.

Oxford University Press ha aparecido con un PUV artesano para su plan de publicar un facsímil de la edición original de 1922 del Ulysses. La Bodley Head, que ya publica. a Joyce, mantendrá esas obras en imprenta. Macmillan está siendo un poco tímido y no desea confirmar de modo oficial los planes para una edición anotada de Ulysses, aunque . según los expertos se publicará en los próximos 18 meses.

Visión feminista

Lo sucedido con Virginia Woolf es en gran parte lo mismo. Entre los proyectos editoriales más destacables figuran los 14 volúmenes sueltos de Penguin, la serie editada por Julia Briggs, miembro de¡ Hertf6rd College de Oxford. Penguin dice que ésta será una Woolf feminista, con introducciones, entre otros, de Hermione Lee, que actualmente está trabajando en una biografía de la novelista. Oxford University Press también está preparando todas las obras.Hermione Lee considera que todo este renacer del interés aumentará la popularidad de Woolf. "Woolf pasa por rachas Muy claras de moda y reconocimiento, y creo que ella podría estar atravesando una etapa de olvido precisamente ahora. Pero ello se debe a una reacción general contra el grupo de Bloomsbury. Espero que esto le permita ser vista de modo separado nuevamente".

Pero garantizar la popularidad es casi imposible. El único modo de conseguir algún beneficio con estos autores por parte de los editores es que los estudiantes utilican las obras como textos de clase. Fuera del mundo académico, el mercado es reducido. Durante muchos años se consideró a la editorial Chatto protegida contra la recesión porque poseía todos los derechos sobre las obras de Woolf, y aun así, nunca vendió más que unos pocos cientos de ejemplares de una obra cualquier año.

Los beneficiados serán los lectores. Richard Brown,lector de'inglés en la Universidad de Leeds y editor de la cuatrimestral James Joyce Broadsheet, considera que el paso del autor al dominio público también le librará de las garras de los académicos que, dice él, han controlado su reputación durante demasiado tiempo. "Esta es' una oportunidad para popularizar la obra de Joyce. Vuelve a estar en manos de los lectores. Es con holgura el más importante de los escritores cuya obra ha pasado al dominio público en los últimos años".

Los perdedores serán quienes se estaban beneficiando financieramente. El Hospital para Niños Enfermos, en Great Ormond Street, recibió los de rechos de autor de Peter Pan por J. M. Barrie en 1937. Dicha obra pasó al dominio público de pago en 1987. Cuando, un año después, se revisó el Copyright, lord-Callaghan propuso que se otorgasen los derechos de autor sobre dicha obra al hospital a perpetuidad, una enmienda que fue aceptada.

Otros han tenido menos suerte. Tim Farmiloe, de Macmillan, reconoce que la empresa ha estado en una posición defensiva durante gran parte del pasado decenio. "Teníamos los derechos sobre las obras de Kipling, Hardy y Yeats, y cuando pasaron al dominio público, eso fue un golpe".

Así están las cosas. Invariablemente, el derecho de autor tiene más que ver con el dinero que con el rango, pues demasiados editores actúan en un mercado saturado por te mor a que un competidor logre un monopolio. Y aunque los grandes nombres, tales como Joyce y Woolf, puedan parecer ser rentables por su reputación literaria, es improbable que hagan ricos a alguien. Por supuesto, pese a todos los Lawrences, Kiplings y Joyces, el dinero en gran cantidad respecto al negocio det dominio público de pago no se producirá hasta 1994. Entonces es cuando Beatrix Potter aparece.

Copyright EL PAÍS / The Independent

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 6 de enero de 1992