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Un puente entre el Norte y el Sur

"Es hora de mirar, de una vez, al Sur, respetar el Sur, pensar en el Sur. Todos los pueblos de la Península Ibérica sólo serán capaces de asumir el papel histórico que los tiempos de hoy parecen estar exigiéndoles cuando comprendan que son continentales, sí, pero también atlánticos y ultramarinos", sentenció ayer el escritor José Saramago, durante el acto en el que fue investido doctor honoris causa por la Universidad de Sevilla.Con estas palabras, Saramago se refirió al papel que a su juicio corresponde a España y Portugal como lazos entre los países del Norte y África e Hispanoamérica, tema que el autor aborda en Balsa de piedra. El escritor portugués, que entró en el Paraninfo acompañado por el doctor más antiguo de la Universidad, el ex comisario general de la Expo, Manuel Olivencia, trató también en su discurso de su propia concepción del tiempo.

"Desde el punto de vista en que me sitúo, que es el de la creación literaria como interpretación del Universo, considero el tiempo como la proyección continua de momentos en un plano oblicuo", señaló el autor de Historia del cerco de Lisboa.

La doctora Aurora León, quien fue la madrina de Saramago en la ceremonia, destacó su calidad humana y la influencia de Pessoa en su obra. El nombramiento, que se suma al de doctor honoris causa por la Universidad de Turín, se produjo a propuesta de la Universidad Hispanoamericana Santa María de La Rábida.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 26 de noviembre de 1991