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EE UU, URSS, la CE y Japón firman un acuerdo, historico de cooperación para la fusión nuclear

Los representantes de Estados Unidos, la Unión Soviética, la Comunidad Europea y Japón rubricaron ayer un acuerdo para realizar conjuntamente el diseño de detalle del primer reactor termonuclear experimental. Con él se pretende conseguir la producción de 1.000 megavatios de potencia durante 1.000 segundos mediante la fusión de núcleos de hidrógeno, la forma en que el Sol y las estrellas generan su energía. Tras el éxito alcanzado el sábado pasado en el reactor europeo JET, la firma de este acuerdo abre el camino hacia la construcción de centrales nucleares de fusión comerciales a mediados del siglo XXI.

El objetivo central del acuerdo es demostrar "la viabilidad científica y tecnológica de conseguir energía con fines pacíficos mediante la fusión". Hasta ahora, la tecnología de fusión, sólo ha servido para fabricar las denominadas bombas de hidrógeno. Como pusieron de relieve los respresentantes soviéticos, anfitriones de la reunión, es la primera vez que todos los países que han desarrollado a fondo la tecnología nuclear se ponen de acuerdo para llevar a cabo conjuntamente un proyecto que puede resultar vital para el desarrollo de la humanidad. Es una muestra de las ventajas que tiene la superación de la guerra fría y el inicio de "un camino irreversible de cooperación", según destacó el académico Evguení Veliyov.Tras el acto de ayer, que se celebró a mediodía en el nuevo edificio de la Academia de Ciencias de la URSS, los Gobiernos de los tres países firmantes y el Consejo de Ministros de la CE deben confirmar el acuerdo, que posteriormente deben firmar las partes. Todas las dificultades técnicas, por tanto, han sido superados en la reunión que se ha desarrollado el miércoles y ayer en Moscú, y sólo un obstáculo político impediría que el proyecto se llevara a cabo.

El agua, como combustible

El ITER (sigllas en inglés para Reactor Termonuclear Experimental Internacional) es la penúltima etapa prevista por los científicos en el camino hacia la construcción de centrales nucleares que tengan como combustible el elemento que más abunda en la naturaleza: el hidrógeno, uno de los componentes del agua que bebemos.

Las centrales nucleares son de fisión: los núcleos de un elemento pesado como el uranio se parten en dos, liberan energía y neutrones y éstos últimos generan una cadena de reacciones que produce más y más energía. Este sistema presenta dos inconvenientes: la reacción en cadena puede llegar a descontrolarse como sucedió en Chernóbil, y la propia reacción controlada genera residuos radiactivos que sor peligrosos. Las futuras centrales, termonucleares, sin embargo obtendrán la energía de fusión en uno sólo de dos átomos de hidrogeno (en concreto -de sus isótopos deuterio y tritío), que produce un gas inerte e inocuo como el helio. Además, no existe el peligro de que la cadena de reaccíones se descontrole; al contrario, el gran problema que tienen Ios científicos es que el proceso de fusión se mantenga.

Debido a esas características, en el preámbulo del acuerdo se señala que la fusión termonuclear controlada es "una fuente de energía virtualmente ilimitada, aceptable desde el punto de vista medioambiental y competitiva", y se subraya que el fin. es el desarrollo de ese objetivo "para fines pacíficos" y "en beneficio de toda la humanidad. Para lograr la fusión es preciso generar unas temperaturas hasta 20 veces mayores que en el centro del Sol, porque lo que resulta imposible es obtener las presiones enormes de interior de las estrellas. Bajo esas condiciones extremas, los electrones se desprenden del núcleo en que orbitaban y se alcanza el plasma, un estado de la materia inusual en condiciones normales. El plasma es sumamente inestable, lo que dificulta enormemente el mantenimiento de la cadena de reacciones de fusión. Lograrlo es el gran reto que tienen los científicos.

El sábado pasado, los científicos Martin Keilhacher, de Alemania; Alan Gibson, del Reino Unido y Paul Rebut, de Francia, anunciaron que el reactor europeo JET había conseguido generar una energía de dos megavatios durante dos segundos, con lo que se logr6demostrar que era posible obtener sustancialmente más energía de la que se había suministrado al sistema. Este hito fue saludado por los asistentes a la reunión de Moscú.

Con el ITER se pretende conseguir la generación de hasta 1.000 megavatios, que es la potencia habitual de las centrales nucleares que se construyen ahora, durante 1.000 segundos (poco más de un cuarto de hora), según precisó a este diario Charles Maisonnier, director del programa de fusión de la CE y uno de los ocho miembros del consejo del ITER. Si todo va bien, este reactor experimental podría es tar acabado en el año 2005.

Una vez que se logre con el ITER el objetivo marcado, la siguiente etapa será ya construir un prototipo de central termonuclear y ponerlo a producir energía de forma continuada. Será entonces cuando se podrá pasar ya a la construcción de centrales termonucleares comerciales, algo que los científicos sitúan no antes del año 2040.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 15 de noviembre de 1991

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