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Tribuna:PREMIO PARA UN NARRADOR DE LO FANTÁSTICO

Investigador de la realidad

Adolfo Bioy Casares nació en Buenos Aires en 1914. Cursó estudios de Literatura y Derecho, carreras que abandonó para dedicarse por completo a la literatura. En 1940 se publicó el más célebre y difundido de sus libros, La invención de Morel, en la cual a partir de una trama fantástica realiza una profunda investigación sobre la realidad y sus posibles dimensiones. Anteriormente, Bioy Casares había publicado seis obras, de las que posteriormente renegó por considerarlas seis fracasos".A partir de entonces, Bioy Casares se convirtió en uno de los más originales y relevantes narradores de las letras hispanoamericanas, y un maestro indiscutible del género fantástico: "Lo fantástico es el material con que yo trabajo, como los ladrillos el albañil". "La realidad es fantástica en cualquier momento" y "de vez en cuando la vida nos da una visión momentánea de algo que quiebra el orden de la realidad". La intensa fáscinación que ejerce la prosa de Bioy responde a un estilo siempre fluido, incluso en ocasiones coloquial, que utiliza la dimensión fantástica como un simple y a veces aterrador accidente, una pequeña y vertiginosa grieta que rompe los cánones de la vida cotidiana.

Renglón aparte merece la relación que durante años mantuvo con Jorge Luis Borges, iniciada en 1932, cuando ambos escritores se conocieron en una reunión en San Isidro a la que los había invitado Victoria Ocampo. A raíz de una conversación sobre el estilo de Azorín se gestó una extensa y fructífera amistad. "Para mí, encontrar a Borgea fue como encontrar la literatura viva". "Con Borges y Silvina Ocampo la vida no alcanzaba para hablar de libros leídos o futuros". Bioy y Borges inventaron un escritor, H. Bustos Domecq, cuyo nombre surgió de una combinación de apellidos de antepasados de ambos, y con ese seudónimo publicaron en colaboración varios libros de relatos policiales. También publicaron dos magníficas antologías del cuento policial y (en colaboración con Silvina Ocampo) las ya míticas Antología de la literatura fantástica y Antología poética argentina. Tan extensa y prolífica colaboración concluyó en 1960 con El libro del cielo y del infierno. Entre sus libros de cuentos más significativos se encuentran El perjurio de la nieve (1944), La trama celeste (1948), Historia prodigiosa (1956), El lado de la sombra (1962), El héroe de las mujeres (1978), Historias desaforadas (1986) y las ya clásicas antologías de 1972: Historias fantásticas e Historias de amor. Entre sus novelas cabe mencionar Plan de evasión (1945), El sueño de los héroes (1954), Diario de la guerra del cerdo (1969), Dormir al sol (1973) y La aventura de un fotógrafo en La Plata (1985). Con la concesión del Premio Cervantes se galardona a un autor que durante más de medio siglo ha buceado en los laberintos polifacéticos de la realidad y del ser humano, mediante una inusual agudeza conceptual y una brillante prosa en la que siempre están presentes el humor y el amor, dos fuerzas que, como en el caso de los hombres y mujeres de la vida real, mueven a los principales protagonistas de sus cuentos y novelas.

Roberto Fernández Sastre es crítico literario.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 16 de noviembre de 1990