El fiscal solicita 70 años de prisión para 'El Rubio', que ayer guardó silencio durante el juicio

Ángel Cabrera Batista, alias El Rubio, guardó silencio sepulcral ayer durante la vista oral celebrada en la sala de audiencias del Tribunal Superior de Justicia de Canarias (TSJC), en Las Palmas de Gran Canaria, en la que se le juzgaba como presunto autor del secuestro y desaparición en 1976 del industrial tabaquero Eufemiano Fuentes, así como del asesinato del subinspector de policía Manuel Rey Mariño. Durante el juicio -que quedó ayer visto para sentencia-, El Rubio, que se entregó voluntariamente en agosto de 1989 tras ser declarado en rebeldía en 1980, no respondió ni siquiera a las preguntas de su abogado.

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El mutismo de El Rubio sorprendió a los asistentes que abarrotaban la sala de audiencias, diluyendo así la expectación que había despertado su juicio. Las únicas frases que se le escucharon durante el juicio fueron: "No, gracias", "ahí está la vaina" y "muchas gracias" o "prefiero callar". Los testigos no aportaron pruebas de peso sobre la participación de Angel Cabrera en el secuestro de Eufemiano Fuentes. Algunos de ellos rectificaron sus declaraciones realizadas hace diez años ante la policía y el juez.El presidente del tribunal, Antonio Castro Feliciano, advirtió al inculpado que no estaba dispuesto a suspender la vista a pesar de su negativa a pronunciar palabra. El fiscal elevó a definitivas sus conclusiones provisionales y solicitó para el procesado un total de 70 años de cárcel.

El letrado de la acusación particular, Carlos Suárez Fuentes, que actúa en nombre de Antonia Naranjo Suárez y Teresita Fuentes Naranjo, viuda e hija del empresario desaparecido, se adhirió a la petición fiscal y la aumentó en 30 años más de cárcel, al considerar que Ángel Cabrera asesinó a Eufemiano Fuentes.

De otra parte, el abogado defensor, Leopoldo Navarro, reconoció la actuación de El Rubio como cómplice en los delitos juzgados y planteó la aplicación de la ley de amnistía de 1977 para los autores reales del secuestro y desaparición del industrial (entre los que no incluye a su cliente), alegando que se trató de un delito con intencionalidad política. Para ello se basó en que a los detenidos en relación con el caso, entre los que figuraban familiares de El Rubio, se les aplicó la ley antiterrorista del franquismo. Navarro dijo que la actuación del procesado se limitó a cooperar por dinero con los ejecutores del secuestro dinero y solicitó para él una pena no superior a doce años.

Juan Guerra, fiscal jefe del TSJC, establece en sus conclusiones -que Ángel Cabrera viajó a Gran Canaria en abril de 1975 con el proyecto de secuestrar al poderoso tabaquero, una conocida figura del franquismo en las islas. Según Juan Guerra, el rapto fue tramado en el domicilio de los padres de El Rubio en Arucas (Gran Canaria), a 22 kilómetros de la finca de Las Meleguinas, donde el 2 de junio de 1976 un desconocido con la cara tapada con un pasamontañas sacó de la cama a Eufemiano Fuentes, del que nunca más se supo. Juan y José Juan Cabrera, padre y hermano de El Rubio, fueron condenados en 1980 como cómplices del secuestro de Fuentes. El Rubio fue entonces declarado en rebeldía.

Navarro Wood, rechazó la tesis oficial sobre la posible intervención de un comando formado por miembros de la familia Cabrera, en la acción contra el tabaquero. Indicó que nadie ha podido aportar una sola prueba sobre la participación directa de El Rubio en el caso y dijo que la fiscalía ha asumido el atestado realizado en 1976 por la policía en circunstancias de dudosa garantía legal.

Dudas de la defensa

Las dudas de Navarro Wood sobre la fiabilidad de los informes policiales fueron reforzadas ayer por algunos de los testigos. Concretamente, Gabriel Martín García, el amigo de Ángel Cabrera que reconoció en aquellos años que la voz grabada que solicitaba el rescate de 900.000 dólares por la liberación de Fuentes Díaz era la de El Rubio, no ratificó ayer su testimonio. "Tanto me insistieron en comisaría que, cansado y algo nervioso, opté por firmar una declaración en la que reconocía a El Rubio en la grabación de las conversaciones telefónicas", dijo ayer. Cuando el fiscal le preguntó si había recibido presiones entonces para que realizara dicho testimonio dijo asustado: "Prefiero callarme". Otro testigo, Rafael Jara, uno de los dos agentes del Cuerpo Nacional de Policía que el 7 de agosto de 1976 intentó detener a la persona que Iba a recoger el rescate para la liberación de Fuentes, y que resultó herido de bala en el lugar por disparos de un desconocido, negó ayer que hubiera escuchado la frase "¡huye, Rubio!', una de las pistas en que se basó en su día la policía para acusar al procesado. Jara dijo ayer que sólo vio un bulto en la oscuridad.

El inspector jefe José Manuel Ledesma, jefe del grupo de estupefacientes entonces y hoy adscrito a Interpol- España, señaló ayer que el nombre de El Rubio se lo había sugerido un compañero al descartarse la intencionalidad política del secuestro. Ledesma se unió poco después sentimentalmente a la hija del industrial, Teresa Fuentes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 15 de octubre de 1990.

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