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Una novela inacabada y varios poemas configuran el legado inédito de Llorenç de Villalonga

El lunes se constituye en Mallorca una fundación que velará por las obras

El legado inédito del escritor Llorenç de Villalonga, fallecido en enero de 1980 y autor de novelas como Bearn y Mort de dama, se compone principalmente de una copiosa correspondencia, una novela inacabada y poemas en catalán y castellano, según ha podido saber este diario. El lunes próximo se constituirá en Binissalem, localidad situada en el centro de la isla de Mallorca, donde Villalonga y su esposa veraneaban, una fundación cuyo objeto será velar por este legado. José Zaforteza Calvet, heredero universal del escritor y 5u albacea literario, ha autorizado a EL PAÍS a publicar unos fragmentos de un diario literario, redactado en tercera persona, en el que Villalonga da cuenta de sus orígenes y de sus posteriores viajes.

La fundación se ubicará en la antigua residencia de verano del matrimonio Villalonga, donde se mantendrán intactas la biblioteca, la capilla y el despacho del escritor. José Zaforteza Calvet piensa además ceder otras dependencias de la casa para que se instale allí una residencia de ancianos."Villalonga no era vanidoso, fue sumamente inteligente, educado y poco comunicativo", explica Zaforteza, quien rehúye todo protagonismo por lo que respecta al futuro de los inéditos y confía en los expertos de la obra villalonguiana. Joaquim Molas, Joan Fuster, Carme Arnau, Aina Moll, Josep Maria Llompart, José A. Castelo, la Consejería de Cultura, la universidad balear y la alcaldía de la localidad donde se instalará la fundación serán los encargados de velar por este depósito.

Sobre la obra inédita del autor mallorquín existen diversos interrogantes. Jaume Vidal Alcover, autor de una polémica biografia y compilador con Josep Grimalt de las obras completas de Villalonga, ha dicho que se debe terminar con los tópicos que flotan. sobre la obra villalonguiana: novelista del género psicológico y narrador proustiano, especialmente.

Joan Fuster, Salvador Espriu, Mercé Rodoreda, Josep Pla, Voltaire y Marcel Proust, entre otros, son las referencias culturales inevitables para comprender la poliédrica personalidad del escritor mallorquín. Villalonga fue capaz de compartir, como un señor de otra época, la amistad pese a la divergencia de estilo, carácter e ideología. Vázquez Montalbán dijo que Villalonga conocía y amaba lo que moría de la misma manera que conocía y amaba lo que nacía.

Andrea Victrix (1974) es una novela futurista y alarmista sobre las consecuencias del turismo y el progreso. De Bearn se han señalado recurrentemente los matices mediterráneos que coinciden con El Gatopardo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 22 de septiembre de 1990