Eugenia de York, salpicada por el escándalo del expríncipe Andrés: deja su puesto como patrona de una ONG contra la esclavitud
Aunque la hija pequeña de los exduques de York no ha explicado los motivos de su decisión, esta coincide con la investigación en la que están implicados sus padres por sus vínculos con Jeffrey Epstein. Además, ni ella ni Beatriz podrán acudir a Royal Ascot tras el veto de la familia


La monarquía británica está atravesando el momento más delicado de su historia reciente. La vinculación del expríncipe Andrés con el pederasta Jeffrey Epstein ha hecho tambalear los cimientos de una institución que lleva décadas tratando de sortear todo tipo de escándalos. Pero la nueva aparición de Andrés Mountbatten-Windsor en los millones de documentos desclasificados sobre el caso por el Departamento de Justicia de EE UU ha obligado a tomar medidas drásticas al monarca: retirar a su hermano los títulos, echarle de la que había sido su casa durante 20 años y poner distancia con el objetivo de apoyar una investigación por la que su hermano fue detenido durante unas horas. Quienes también se han visto salpicadas por los problemas y amistades de sus padres son las princesas Eugenia y Beatriz de York, quienes permanecen en un discreto segundo plano a pesar de que en los documentos se habla de ellas y aparecen en fotografías con el fallecido magnate.
Este fin de semana se ha conocido que Eugenia de York, la pequeña de las hermanas, ha renunciado a su puesto como patrona de la organización benéfica Anti-Slavery International, la más antigua del mundo —data de 1839—, y que se dedica a erradicar todas las formas de esclavitud moderna. Durante siete años, la princesa había estado visibilizando la difícil situación de las víctimas de trata de personas. Su perfil ya no aparece en la página web de la organización. “Después de siete años, nuestro patrocinio ha finalizado. Agradecemos profundamente a la princesa su apoyo y esperamos que continúe trabajando para erradicar la esclavitud definitivamente y lograr la libertad para todos”, explica el comunicado de la ONG, difundido tras conocerse la noticia de su salida.
Esta marcha no ha sido iniciativa de la organización —como sí ha ocurrido con su madre en numerosos casos—, sino que se trata de una decisión personal de Eugenia de York, quien en los últimos meses se ha mantenido fiel a la discreción que le caracteriza. Además de ser patrona de esta organización, Eugenia cofundó en 2017 The Anti-Slavery Collective junto a su amiga Julia de Boinville. En los datos obtenidos por medios británicos, el pasado año gastó más del doble en salarios que en programas benéficos. La Comisión de Beneficencia, que pertenece al Gobierno británico, ha confirmado que ya están evaluando las preocupaciones sobre los gastos para determinar si la asociación cumple alguna función.
Ni ella ni su hermana se han pronunciado todavía sobre la investigación en la que están implicados sus padres, pero medios internacionales señalan que este es un movimiento que tiene mucho que ver con el caso Epstein. Virginia Giuffre, presunta víctima de trata que se suicidó en abril de 2025 a los 41 años, denunció al exduque de York de haberla agredido sexualmente en tres ocasiones. Cinco meses después de su fallecimiento, se publicó el libro póstumo en el que relataba estos episodios traumáticos. “El príncipe Andrés creía que tener sexo conmigo era su derecho de nacimiento”, afirmaba Giuffre en el texto. Él siempre ha negado estas acusaciones, pero en 2022 llegó a un acuerdo extrajudicial con la presunta víctima. Aunque nunca se llegó a hacer pública la cifra exacta que este le dio a Giuffre, se publicó que rondaba los 14 millones de dólares y que una parte salió directamente del patrimonio personal de la reina Isabel II.

Se está investigando la relación que tanto Andrés como Sarah Ferguson tenían con el millonario pederasta, acusado de haber explotado sexualmente a decenas de niñas y que se enfrentaba a 45 años de cárcel cuando fue hallado sin vida en su celda el 10 de agosto de 2019, donde estaba a la espera de juicio. Se han hecho públicos decenas de correos electrónicos entre el magnate y la exduquesa de York en los que comparten intimidades y ella le llega a calificar como un “amigo fiel”. Cuando el pasado mes de septiembre empezaron a desclasificarse estos documentos, las organizaciones benéficas con las que había estado vinculada empezaron a prescindir de sus servicios. “Nos perturbó leer sobre la correspondencia de Sarah con Jeffrey Epstein. Era mecenas, pero, a la luz de las recientes revelaciones, hemos decidido que no sería apropiado que siguiera asociada a la organización”, compartió, por ejemplo, Allergy Research Foundation. Ahora estos movimientos también están afectando de lleno a sus hijas, quienes, a priori y si no lo revelan así nuevos documentos, no tuvieron un contacto directo con el pederasta.
Después de que se hiciese pública la decisión del rey Carlos III de quitarle los títulos a su hermano, surgió una pregunta: ¿qué iba a pasar con Eugenia y Beatriz de York? Pronto hubo respuesta: el monarca quería mantener su estatus y títulos para que continuasen siendo importantes en la familia. De hecho, ambas se unieron a las celebraciones navideñas de los Windsor en Sandringham —a la que, como era de esperar, no fueron invitados sus progenitores—. Pero meses después parece que esto ha cambiado: medios británicos aseguran que Guillermo de Inglaterra y Kate Middleton quieren mantener una “distancia” con sus primas hasta que se aclare la situación; también afirman que el príncipe de Gales pidió a otros miembros de la realeza que no se dejaran fotografiar con ellas “durante el resto del año”.

Así pues, tampoco estarán presentes en Royal Ascot, tal y como ha informado Daily Mail. Un movimiento que ninguna de las dos esperaba después de que fuesen aceptadas en Sandringham en una muestra de unión pública, pero eso fue antes de los últimos documentos publicados en enero y de la detención posterior de su padre. “Toda la familia siente mucha simpatía por las dos. Se dan cuenta de que Andrés es un idiota y que Fergie es una vergüenza. Ellas han llevado una vida intachable, no han hecho ninguna tontería, son agradables, educadas y hacen cosas por caridad”, explicaba Robert Hardman, biógrafo y reconocido analista de la familia real británica, a EL PAÍS el pasado mes de octubre, después de que todo estallase. Ahora los Windsor han puesto un coto de seguridad en torno a ellas, por lo que pueda publicarse en los documentos o en la investigación y evitar así ser salpicados de nuevo.
En estos últimos meses, las hermanas no se han dejado ver en público y las únicas veces que se les ha fotografiado ha sido en robados por la calle. No se han pronunciado, ni se conoce qué posición han tomado al respecto. Tampoco se sabe nada de su madre, quien desde septiembre ha estado alejada del foco tras la sucesión de noticias que han afectado de lleno a su vida. Está por ver si esta es la primera y única salida de una organización para Eugenia o si continuarán haciéndolo otras causas en las que ambas colaboran.
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