Dizzy Gillespie: "Me gustará vivir y morir en una película que refleje el mundo del 'jazz"

El trompetista comienza en San Sebastián el rodaje de 'El invierno en Lisboa'

"Estoy deseando empezar. Creo que me va a gustar eso de vivir y morir en una película que refleje el mundo del jazz". El trompetista mítico Dizzy Gillespie respondió con un grito jubiloso, puños en alto, a la pregunta obligada que explica su presencia en San Sebastián. "Sí, señor, me hace mucha ilusión participar por primera vez en una película". Actor natural, extravagante en sus modos y maneras, Gillespie conserva a sus 73 años el semblante franco y el brillo burlón, divertido y afable que ha caracterizado a este revolucionario del jazz. El patriarca, que llegó envuelto en una cierta somnolencia, cansado por el viaje y las largas esperas en los aeropuertos, pareció transformarse al contacto con la gente que le aguardaba.

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Allí, en el aeropuerto de Hondarribia, una turista quiso que Gillespie tocara a su bebé, y poco a poco, salió de su indolencia y empezó a mostrarse locuaz. "¿Dónde está mi trompeta?", preguntó insistentemente a los componentes de su grupo y pidió consejo a los fotógrafos sobre el manejo del fotómetro que acompañaba a su Leika. Camino del hotel, dijo que la película El invierno en Lisboa que ha empezado a rodar José Antonio Zorrilla con un guión inspirado en la. novela de Muñoz Molina, supone todo un reto y una buena oportunidad para reflejar el mundo real del jazz, "que no es, en absoluto", subrayó, "ese mundo de drogas y alcohol que se maneja por ahí". El asunto tiene la suficiente importancia para él como para condicionar su propia participación en la película, catalogable dentro del cine negro en la que representará al viejo maestro, Billy Swann. "Será duro, pero el reto tiene que ser ése", insistió Gillespie, "reflejar, justamente, el mundo real del jazz".Composición vibrante

La película que será rodada en San Sebastián y en Lisboa, contará con una banda sonora creada por el propio Dizzy Gillespie y el arreglista, Slide Hampton. Algo totalmente nuevo , si se tiene en cuenta que Gillespie lleva ya 8 años sin dar a conocer nuevas composiciones. "Yo compongo todo el tiempo, lo que pasa es que últimamente no lo he ido contando", dijo ayer, para añadir a continuación, que si tiene una idea muy precisa de cómo será la música de la película. "Seguiré las instrucciones del director, pero seguro que será una música vibrante, que permitirá subrayar las situaciones". "El jazz", dijo, "es, sobre todo, imaginación y libertad. La música y los músicos vamos acercándonos poco a poco". Gillespie cree que la debilidad particular que ha sentido siempre por la música latina sigue estando hoy plenamente justificada. "Los músicos latinos", indicó, "siempre han entendido el jazz, mucho mejor que nosotros su música". El invierno en Lisboa es una producción española, francesa y portuguesa subvencionada por el Gobierno Vasco y por Euroimage, organismo dependiente del Consejo de Europa. Cuenta con un presupuesto superior a los 200 millones de pesetas y según el productor Ángel Amigo, narra la experiencia de un jóven músico de jazz que se enamora de la mujer de un gángster. El rodaje se prolongará seis semanas, dos en San Sebastián y el resto en Lisboa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 26 de marzo de 1990.