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HACIA UNA NUEVA EUROPA

Dura advertencia de Moscú sobre la reunificación de las dos Alemanias

La Unión Soviética reafirmó su actitud negativa ante la unificación alemana y formuló una severa advertencia a las autoridades de Bonn, al señalar que la República Democrática Alemana (RDA) es aliada de Moscú y que los sucesos en ese país afectan los intereses soviéticos.

Ayer martes terminó la visita oficial del ministro de Asuntos Exteriores de la República Federal de Alemania (RFA), Hans-Dietrich Genscher, a Moscú. En el centro de las conversaciones estuvo el problema de la reunificación de ambas Alemanias.

"La Unión Soviética nos informó de su posición de principio con respecto al problema alemán", repitió Genscher más de 10 veces en la conferencia de prensa ofrecida al término de sus conversaciones con Gorbachov, y se negó a dar detalles.

Lo que la "posición de principio" soviética significa quedó claro en el encuentro que sostuvo Genscher con su homólogo soviético Edvard Shevarnadze. Éste, según el comunicado oficial, "llamó la atención" de Genscher sobre las "peligrosas consecuencias que pueden tener las acciones, con respecto a la RDA, de parte de algunos círculos" de Alemania Occidental.

"Es inadmisible hacer depender el desarrollo de las relaciones con el otro Estado alemán de una serie de condiciones en asuntos que son de exclusiva competencia interna de la RDA, incluida la modificación de los fundamentos del sistema sociopolítico de la República", dijo Shevarnadze.

El dirigente soviético analizó detalladamente "los llamados 10 puntos del primer ministro Helmut Kohl", deteniéndose principalmente en aquellos que son casi "un dictado directo respecto a la RDA". Shevarnadze manifestó que era "difícil valorar de otra manera las exigencias de introducir cambios irreversibles en el sistema político y económico de la RDA y de apartar del poder" al partido comunista.

Sobre la idea de formar una confederación de ambas Alemanias, el canciller soviético opinó que en las actuales condiciones sólo puede aumentar la confusión. La URSS considera "inadmisible dictar a la soberana RDA cómo y en qué formas debe estructurar sus relaciones con el otro Estado alernán". Shevarnadze llamó a mostrar "dominio de sí y prudencia, y no sólo en las palabras, sino también en la práctica, no inmiscuirse en los asuntos internos de la RDA".

"No hay que perder de vista que la RDA es nuestra amiga y aliada y que el actual desarrollo de los acontecimientos afecta los intereses cardinales de la Unión Soviética, de los países miembros del Pacto de Varsovia y, a fin de cuentas, de todos los europeos", subrayó Shevarnadze. Y agregó: "Los soviéticos recuerdan bien la historia, las trágicas lecciones de la II Guerra Mundial. Nuestra opinión pública es muy sensible en lo que afecta a sus resultados. Nadie debería olvidar esto".

Hoy, en Kiev, Gorbachov tendrá un breve encuentro con el presidente francés, François Mitterrand.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 6 de diciembre de 1989