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La herencia

La costa gallega está dividida hoy en concesiones y autorizaciones de acuerdo al Plan de Explotación Marisquera que se puso en marcha durante el régimen de Francisco Franco. Este plan dejaba en manos de las cofradías de pescadores (gremios profesionales que nacieron en el siglo XII) la explotación marisquera del litoral.

Después de la entrada de España en la CE, la competencia que se adivina venir de los productos europeos despertó el interés de algunas cofradías (como la de Ribeira, Isla de Arosa y Vigo), que pidieron la renovación de este vínculo administrativo. El 90% de los mariscadores continuaron como hasta entonces, trabajando al margen de la ley, como los de Cambados y Vilanova.

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Pero la normativa comunitaria no contempla la figura de la cofradía sino las organizaciones profesionales. No se puede solicitar ningún fondo comunitario para subvencionar acciones que provengan de estos gremios. Por otro lado, la Comunidad exige unos mínimos de salubridad en los productos, lo que implica controlar que las piezas se vendan dentro de la legalidad.

Desde la CE se marcan políticas económicas en virtud de cifras de producción y una información regular sobre la gestión de la explotación marisquera. Por el momento, la Administración sólo ha logrado contabilizar los resultados de las campañas marisqueras de 1987-88 y 1988-89. El mercado único cuestiona el papel de los intermediarios (tanto los ilegales como el actual sistema de lonjas), que impiden el saneamiento de la red comercial.

Hace falta saber...

Y por partir de algo se toma como bueno el Plan de Explotación Marisquera, aunque "haga falta saber", según indica la actual Consejería de Pesca de la comunidad gallega, "con qué criterio se dividió entonces la franja marítimo terrestre". Probablemente se fijara entonces con tiralíneas o según criterios de amistad e intereses, circunstancias que no descarta la Administración autonómica...

Según esta ley, los cuatro kilómetros de la playa de Castelete pertenecen a la cofradía de Vilanova, y para su cuidado y vigilancia la Xunta de Galicia les ha concedido cerca de 11 millones de pesetas. Según esta ley, la cofradía de Cambados gozan de 2.425.000 metros cuadrados y la Administración les promete una ayuda económica a condición de que cuiden sus concesiones. Los cambadeses aseguran que, de esta concesión original, hoy son fértiles tan sólo un millón de metros cuadrados, el resto o está fangoso, o destruído por las fábricas de ladrillos, depuradoras o rocas. Dicen que la culpa es suya, por no cuidar sus costas. Nadie habla de las políticas medioambientales y urbanísticas de la Administración local, autonómica y central durante estos años.

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