CITA EN MOSCÚ

Reagan aplaude en Helsinki el avance de los derechos humanos en la URSS con la 'perestroika'

Ronald Reagan, en un discurso de guante blanco hacia la Unión Soviética, le pidió ayer a Mijail Gorbachov que garantice formalmente los derechos y las libertades, que de hecho está comenzando a tolerar. El presidente, hablando en el Finlandia Hall de Helsinki, donde en 1975 se firmó el Acta Final de la Conferencia de Seguridad y Cooperación en Europa (CSCE), reconoció y aplaudió el avance de los derechos humanos en la Unión Soviética con la perestroika (reestructuración). Pero Reagan afirmó que Moscú "todavía no" cumple los compromisos adquiridos en esta capital hace 13 años.

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Un presidente que cojea

"No hay razón alguna para que la URSS no pueda liberar a todas las personas encarceladas por motivos políticos o religiosos". Reagan, que habló en un tono monótono sin que la audiencia rompiera en ningún momento el discurso con aplausos, le pidió a Gorbachov que proteja legalmente la libertad de expresión y de culto, que establezca la completa independencia del poder judicial, el voto secreto y la libertad de asociación.También reiteró su petición de que derribe el muro de Berlín y acabe con todas las barreras entre la Europa del Oeste y del Este. "Ya sé que para los países del Este estos pasos son difíciles", pero no es irreal pretenderlo, dijo.

Dos días antes de iniciar en Moscú su cuarta cumbre con Gorbachov, Reagan, de 77 años, recordó que "no hay verdadera seguridad internacional sin respeto a los derechos humanos". Sin resolver este problema, advirtió el presidente, será difícil ampliar las relaciones económicas entre Estados Unidos y la URSS, "cuya expansión enfrenta sei¡os obstáculos por las diferencia,s en nuestros sistemas".

[En Washington, un portavoz de la Casa Blanca declaró anoche que el presidente Reagan se sentía "muy satisfecho" tras la ratificación, horas antes, en el Senado, del acuerdo con la URSS para la eliminación de los misiles de alcance intermedio (INF). "La acción del Senado expresa claramente su apoyo al proceso de reducción de armamentos", dijo Reagan, según el portavoz. El tratado fue ratificado por el Senado por 93 votos contra cinco, después de que fuera anulada la oposición del senador ultraconservador Jesse Helins, informa Reuter.]

Reagan, que ha atenuado significativamente su retórica en la espinosa cuestión de los derechos humanos, se declaró dispuesto a negociar "honestamente" con Moscú, pero sin olvidar que la paz "depende de la fuerza y de la, resolución de Occidente".

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El presidente dejó claro que pretende convertir la cuestión de los derechos humanos -un asunto irritante para los soviéticos, que no admiten lecciones en público- en un tema central de la cumbre. Reagan dijo en el Finlandia Hall que el control de los armamentos ya no es el "único foco de las relaciones internacionales". La ausencia de un acuerdo START de reducción de armamentos estratégicos para ser firmado en la cumbre no disminuye el valor del encuentro, insisten funcionarios de EE UU.

Reagan afirmó, en el espectacular edificio modernista del Finlandia Hall, que el proceso de Helsinki está vivo y "progresa". Reconoció que la URSS y sus aliados han cumplido "generalmente bien" con las medidas para la creación de confianza y aumento de la seguridad asumidas en el documento de Estocolmo, uno de los frutos de Helsinki.

Reagan, ante 1.700 asistentes, dijo que en la URSS "han ocurrido cosas que todos aplaudimos" y citó por primera vez una lista de progresos en la que incluyó el fin del exilio de Sajarov y de "muchos otros prisioneros de conciencia"; la publicación de las novelas Doctor Zhivago y Los niños del Arbat, la película Repentance, en la que se ridiculiza a Stalin; cuotas más altas de emigración; mayor tolerancia de la disidencia; las recientes declaraciones de Gorbachov de apertura religiosa, y el comienzo de la retirada de Afganistán. "Todo esto es nuevo y bueno", dijo Reagan. Pero todavía hay prácticas soviéticas que incumplen el Acta de Helsinki". Y enumeró otra lista paralela a la anterior en la que citó la existencia de presos políticos, "restricciones arbitrarias a la emigración y represión religiosa".

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