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RESPALDO AL DIÁLOGO EN CENTROAMÉRICA

Arias pide enterrar los dogmatismos y los rifles

El nuevo Premio Nobel de la Paz, el presidente de Costa Rica, Óscar Arias, socialdemócrata de 46 años, apeló ayer a "enterrar todo tipo de dogmatismos y saber ceder" porque "no hay una razón, sino razones; no hay una verdad, sino muchas verdades" y pidió transigencia "para que los pueblos hermanos puedan, a partir del 7 de noviembre, enterrar de una vez por todas los rifles y poder disfrutar de la paz que nosotros, los costarricenses, disfrutamos". Según el acuerdo Esquipulas 2, el próximo 7 de noviembre deberá comenzar el alto el fuego en todo el istmo centroamericano.

Arias declaró que el Premio Nobel significa un gran desafío para los mandatarios centroamericanos, que "no podemos fallar, porque, si fallamos, eso significa que continúa la guerra". El galardonado considera el premio como un reconocímiento a todo el pueblo de Costa Rica.Anunció que destinará el importe de 340.000 dólares (casi 42 millones de pesetas) a una fundación para satisfacer "Ias necesidades más urgentes de mis compatriotas". En una entrevista televisada, Arias dijo: "Yo no quiero ni una peseta de ese dinero, que le corresponde a mi pueblo, a los costarricenses".

La noticia sorprendió al nuevo Premio Nobel, cuando estaba de puente en una playa del litoral, con su esposa y sus dos hijos. Arias estaba casi incomunicado, porque en la casa teléfono, y recibió la noticia por radio. Hasta las 8. 10 del martes (17. 10, hora peninsular española) no se convenció de la noticia, tras una conversación con su hermano Rodrigo, ministro de la Presidencia.

Arias no lo creía, porque no había presentado la candidatura y pensaba que era necesario hacer una solicitud formal antes del 1 de febrero. En avioneta llegaron a San José los hijos de Arias, que acudieron a la escuela, de donde más tarde fueron recogidos, para vivir en casa los festejos del premio.

Un segundo vuelo transportó a San José al presidente y su esposa, que llegaron a la capital siete horas después del anuncio del premio en Oslo. En la casa familiar -en Costa Rica no hay residencia oficial del Presidente- el niño, que ya había vuelto de la escuela, preguntaba "pero, ¿dónde está el premio?".

En un acto en la sede presidencial Arias recordó a los próceres del pasado de Costa Rica y lamentó que no estuviesen allí presentes. Pero, añadió, "aquí está José Figueres, que se atrevió a abolir el Ejército, el único general victorioso que ha hecho tal cosa".

En su discurso Arias destacó que el reconocimiento llega antes del 7 de noviembre y "nos anima, una vez más, a no descansar en esta lucha, para convencer a aquellos que todavía les parece imposible que la manera de superar los conflictos y dirimir las diferencias sea el diálogo y la negociación".

Gran reto

En declaraciones a la televisión de Costa Rica, Arias dijo que el premio "más que una responsabilidad es un gran reto, un gran desafío, porque, si fallamos, eso significa que continúa la guerra".

Añadió el premio Nobel que "ante el nuevo milenio, los niños de Centroamérica se merecen una Centroamérica distinta". También dijo Arias que "sin democracia, no hay paz. Sin paz, no hay desarrollo económico. Sin un mayor desarrollo económico para Centroamérica, tampoco es posible consolidar las democracias en el itsmo. Hay que romper ese círculo vicioso".

La primera felicitación de un dirigente centroamericano que recibió Arias procedía del presidente de Nicaragua, Daniel Ortega. El presidente de Guatemala, el democristiano Vinicio Cerezo, dijo que el galardón "viene a apoyar los esfuerzos de los cinco presidentes centroamericanos que firmamos el documento Esquipulas 2, el 7 de agosto último, y que actualmente se está ejecutando".

Un telegrama del presidente de Honduras, el liberal José Azcona, decía que el premio "hace justicia a sus iniciativas y esfuerzos" por la pacificación. El portavoz del Gobierno salvadoreño, el viceministro Roberto Viera, declaró que "es el sentimiento de todos los centroamericanos brindarle apoyo, ya que ha sido un hombre que realmente ha jugado un papel fundamental, de primer orden, en la búsqueda de la paz en Centroamérica".

El presidente del Gobierno español, Felipe González, en un telegrama de felicitación enviado ayer a Arias, destacó la tenacidad del presidente costarricense para promover la paz y la seguridad en Centroaméríca.

Casi al filo de la medianoche del martes llegó Arias a su casa de la zona residencial de Rohrmoser. Apenas dos policías de plantón en la puerta.En tomo a una mesa el presidente se reunió con una docena de amigos y familiares. Un chileno rasgaba la guitarra aba la guitarra y cantaba esa canción, que es casi un himno latinoamericano: "Canción con todos". Era el final del día más feliz en la vida de Oscar Arias, que, desde niño, quiso ser presidente de Costa Rica, pero nunca soñó que llegaría a Premio Nobel de la Paz.

[El presidente Arias expresó ayer, en una entrevista a la nicaragüense Radio Sandino, su deseo de que el Gobierno sandinista negocie un alto el fuego con los contras con la mediación del cardenal arzobispo de Managua, Miguel Obando y Bravo, informa France Presse.]

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 15 de octubre de 1987

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