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RESPALDO AL DIÁLOGO EN CENTROAMÉRICA

La 'contra' se declara satisfecha por la concesión del premio

La contra nicaragüense ha reaccionado con declarada satisfacción a la concesión del Premio Nobel de la Paz al presidente de Costa Rica, Óscar Arias. Uno de los líderes antisandinistas, Alfonso Robelo, declaró en Miami que el galardón acelerará el cumplimiento del plan de paz para Centroamérica. "Con ese premio se acrecienta el prestigio de Arias, artífice del acuerdo, y su poder para poder forzar a los sandinistas a cumplirlo".Por su parte, la comandante Mónica Baltodano, viceministra de la Presidencia nicaragüense, que se encuentra en visita oficial en Madrid, confesó a EL PAÍS la "gran alegría" del Gobierno de Managua por el hecho.

"Estábamos apoyando esa candidatura porque Arias ha sido un artífice realmente importante del plan de paz de Esquipulas 2. Es un reconocimiento no sólo a él, sino a todos los centroamericanos. Es también un reconocimiento a la política de paz y un rechazo a la política centroamericana del presidente Reagan", dijo. La comandante Baltodano dijo que, pese a los enfrentamíentos bélicos que se han registrado en los últimos días, el Gobierno sandinista confia en que el alto el fuego unilateral establecido desde el pasado día 7 en tres departamentos del norte y Atlántico sur pueda prorrogarse cuando venza el plazo de duración, el 7 de noviembre.

La viceministra nicaragüense afirmó también que los sandinistas descartan por ahora toda hipótesis de entablar negociaciones con los alzados en armas y reiteró la conveniencia de mantenerlas directamente con el Gobierno de Estados Unidos, "que es el verdadero jefe de la contra".

Con respecto al tema de las negociaciones, el dirigente rebelde Alfonso Robelo afirmó que el presidente Arias, en su nueva condición de Premio Nobel, podría influir en los sandinistas para que accedan a negociar el cese de la lucha armada. No sería necesario, puntualizó Robelo, que las negociaciones se celebrarán "cara a cara".

Ampliación del alto el fuego

El martes pasado, las autoridades de Managua ampliaron la zona de alto el fuego a los territorios de la población indígena misquita, situados a lo largo de la costa atlántica en el norte del país, sobre una superficie de 400 kilómetros cuadrados. Paralelamente, enfrentamientos entre tropas sandinistas y de la contra siguen registrándose esta semana. El martes, el Ministerio de Defensa nicaragüense informó que 16 rebeldes murieron el domingo en un combate en el norte del país, en Cuscahuas, 20 kilómetros al suroeste de Waslala, en el departamento de Matagalpa, que no se halla en la zona de alto el fuego.

Por otra parte, los rebeldes antisandinistas informaron el martes en Tegucigalpa que han liberado a seis norteamericanos y a cuatro nicaragüenses detenidos el pasado día 9, integrantes de una comisión sandinista destinada a negociar una rendición de los alzados en armas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 15 de octubre de 1987