Dos investigadores del cráneo de Orce afirman que perteneció a un equido joven

Josep Gibert, que se halla en un congreso en Turín, considera que esta polémica es una guerra de escuelas

El director del Instituto Paleontológico de Sabadell, Jordi Agustí y el doctor Salvador Moya -que pertenecieron al equipo dirigido por Josep Gibert que descubrió el cráneo de Orce- han hecho pública su convicción de que los restos no pertenecen a un ser humano, como mantiene Gibert, sino a un quido joven. Ayer, el profesor Gibert que pertenece al citado instituto sabadellense, se hallaba en un congreso en Turín donde estaba previsto que expusiera los datos en que se basa para manifestar que el crámeo de hallado en el yacimiento de Guadix-Baza, perteneció a un ser humano.

Tanto Moya como Agustí manifestaron ayer a este diario que próximamente publicarán un artículo en la revista Estudios geológicos, que se edita en Madrid, en el que exponen los datos científicos en que basan su criterio de que el cráneo de Orce pertenece a un equipo joven, teoría que no sustentaban inicialmente.Ambos investigadores formaban parte del equipo dirigido por Gibert, que en 1983 hizo público que el cráneo hallado en el yacimiento de Guadix-Baza pertenecía un ser humano lo que permitía explicar la llegada del hombre al continente euroasiático y situarla hace más de un millón de años. En mayo de 1984 empezaron a trascender las dudas científicas sobre la condición humana de los restos y se aplazó un simposio internacional convocado en Granada para presentar públicamente el hallazgo.

Según Moya y Agustí, que mantenían la tesis inicial de Gibert, "nuestras investigaciones durante tres años sobre las características fisiológicas del cráneo nos han conducido a corregir nuestra apreciación inicial". Según los dos investigadores, que ya no trabajan conjuntamente con Gibert, su pronunciamiento público sobre la cuestión no busca desprestigiar a otros investigadores sino dejar constancia de su opinión actual ante las reiteradas declaraciones de Gibert sosteniendo su particular tesis. "Sólo pretendemos exponer que nosotros dos rectificamos una opinión sostenida tiempo atrás", matizó Agustí. Según el director del Instituto Paleontológico de Sabadell, su actual tesis, y de Moya, está sustentada "por la mayoría de los miembros del instituto sabadellense". Agustí insistió en que considera que el debate debería haberse mantenido en los cauces de las publicaciones científicas pero que el tratamiento periodístico del tema le ha dado una dimensión distinta, incómoda en cierta manera.

"Ninguno de los tres investigadores que estudiamos inicialmente el cráneo somos especialistas en equinos [lo son en roedores, óvidos e insectívoros fósiles] y convendría el estudio final de un especialista", dijo Agustí.

Los dos investigadores destacaron que la polémica sobre el cráneo no desmerece el interés paleontológico de la zona de Guadix-Baza.

Muchas de estas tesis fueron ya expuestas por el propio Giberten el congreso celebrado en Southampton (Gran Bretaña) en 1986. Entonces, los congresistas acogieron favorablemente las tesis de Gibert. Ayer, el profesor García Olivares de la universidad de Granada manifestó a este diario que sus indagaciones químicas sobre el cráneo apoyaban la teoría de que pertenecía a un ser humano. "Yo no me pronuncio como paleontólogo sino como químico. Analizamos el cráneo y hallamos restos de proteínas humanas. Para sustentar con mayor convicción esta tesis se repitió el experimento en los Estados Unidos y se llegó a la misma conclusión".

Gibert, desde Turín, declaró telefónicamente a este diario que tres congresos internacionales avalan su hipótesis científica y que en el celebrado en Turín, la única ponente que había criticado a Gibert, Marie Antoniette Lumley, no replicó a la comunicación del investigador catalán. "Creo", explicó Gibert, "que no es una polémica científica sino una guerra de escuelas. Algunos consideran gravísimo que se documente la aparición del hombre en Europa durante un período anterior al que acreditan sus yacimientos que, en cierto modo, quedan rebajados de importancia por ello".

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0001, 01 de octubre de 1987.